Se Nos Pedirá Cuenta De Los Talentos Que Hemos Recibido
Malo no es solamente hacer algo que sea malo; también lo es, no haber hecho el bien con los talentos que a cada uno se le dieron. De quien no haya puesto a producir esos talentos, al final de su vida se le dirá como al hombre perezoso de la parábola del evangelio a quien su señor al pedirle cuentas le dijo «Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí.» (Mt 25, 26).
La siguiente historia ilustra esta importante enseñanza de hoy:
El Misterio de la Moneda Congelada (1)
”Eustaquio recibió una moneda de oro de su patrón para que la hiciera producir. Temeroso de perderla o de que el mercado «estuviera difícil», decidió protegerla de la forma más segura que encontró: la metió en una bolsa de plástico y la guardó en el congelador, junto a los guisantes. «Aquí nadie la toca, ni el sol la quema ni el ladrón la encuentra», decía orgulloso de su «prudencia».
Meses después, el patrón regresó. Los otros empleados trajeron frutos y ganancias, pero Eustaquio llegó con un bloque de hielo. —¡Aquí tiene su oro, jefe! —dijo sonriente—. Intacto y bien frío. No arriesgué nada.
El patrón, indignado, le respondió: —Siervo negligente. Sabías que soy exigente. No hacer nada es tan malo como robar. Al menos debiste darla al banco para que generara un centavo. Tu pasividad no es prudencia, es pereza disfrazada de miedo.
Eustaquio se quedó con su bloque de hielo derritiéndose en las manos, entendiendo que los talentos que no se usan, se pierden, y que ante Dios, «no hacer nada» ya es haber fallado.”
La historia de Eustaquio cuestiona a todos. La gran mayoría muere sin haber conocido, al menos, cuáles eran sus talentos. No porque nadie se los dijera, sino porque no los exploró, no los buscó, no los puso en práctica, se los guardó, y pasaron los años, sin producir nada con ellos. Peor aún, si pasó la vida valiéndose de la lástima, pidiendo de los demás, pero sin sacar nada de su congelador de talentos. ¿Cuál sería ese congelador? La desidia, la pereza.
Para preguntar:
1.- ¿Qué talento o capacidad he recibido de Dios que mantengo «congelado» por miedo al fracaso o a la crítica de los demás?
2.- Si hoy el Señor me pidiera cuentas de lo que he hecho con el tiempo y los recursos que me dio, ¿presentaría frutos de crecimiento o simplemente una excusa de «conservación»?
Elaborada por:
P. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
(1) Felipe IA. (2026). Las tablas que pintó Pancho: Cuento sobre la excelencia y la integridad en el deber [Modelo de lenguaje de inteligencia artificial]. Google AI. https://gemini.google.com/