Sistema Preventivo Y Convivencia
Prevenir antes que corregir
La mayoría de las rupturas en las familias y en las instituciones ocurren porque intervenimos cuando el daño ya es irreparable. Nos hemos acostumbrado a un modelo puramente correctivo o punitivo: esperamos a que el hijo fracase, que el empleado cometa un error grave o que el matrimonio colapse para reaccionar con gritos, sanciones o reproches. Frente a esta mentalidad reactiva, la sabiduría de la Iglesia nos ofrece una ruta infinitamente superior: la prevención fundada en la caridad cristiana.
Esta fue la gran intuición pedagógica de San Juan Bosco. Al visitar las cárceles de Turín y ver a tantos jóvenes reincidentes, comprendió que el látigo y el castigo no transformaban los corazones.
Don Bosco afirmó con lucidez: «Si hubiesen tenido antes a alguien que les hablara de Dios y de la fe, no habrían llegado hasta aquí».
De allí nació el Sistema Preventivo, cuya premisa fundamental es que se logran resultados inmensamente superiores previniendo el mal que castigando cuando ya se ha producido.
En los grupos humanos, prevenir significa crear un ambiente de diálogo constante, escuchar atentos y establecer límites claros basados en la razón y la fe.
San Juan Bosco escribió sobre esta pedagogía:
«Este sistema se apoya por entero en la razón, en la religión y en el amor; por lo cual no apela a los castigos corporales, sino que aleja hasta los mismos castigos suaves» (1).
Si aplicáramos este principio en nuestros hogares y comunidades, formaríamos hombres y mujeres sanos antes de tener que restaurar vidas destrozadas. Poner el dedo en la llaga a tiempo mediante la corrección fraterna, la enseñanza oportuna y el afecto sincero es la mejor demostración de amor. Como nos exhorta la Escritura: «Anímense mutuamente y edifíquense los unos a los otros» (1 Tes 5, 11). Educar y guiar con anticipación no solo evita la tragedia, sino que siembra las bases de una convivencia verdaderamente pacífica y fructífera.
Para compartir:
1.- ¿Solemos actuar de forma «preventiva» educando con paciencia, o de forma «reactiva» cuando el conflicto ya explotó?
2.- ¿Cómo podemos aplicar la razón, la religión y el amor de Don Bosco en la crianza de los hijos o en el liderazgo de grupos?
Elaborada por:
P. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
(1) Bosco, J. (1988). El sistema preventivo en la educación de la juventud. En Obras fundamentales de San Juan Bosco (J. Canals, Trad.; pp. 541-548). Editorial Central Catequística Salesiana. (Obra original publicada en 1877).