Apologética en la Liturgia de la Palabra
Domingo, XXlX Sem. T. Ordinario
Lecturas del día: Is 53, 10–11; Sal 33, 4–5, 18–20, 22; Hb 4, 14–16; Mc 10, 35-45
Comentario:
Uno de los grandes problemas existentes en las sectas es la situación de la mundanidad espiritual, en la cual, las cosas de Dios no son vividas según su Santo Espíritu sino según el espíritu del mundo y guiadas conforme a sus valores: valor, fama, poder, imposición de la propia voluntad por encima de la voluntad de Dios, etc.En una época como la nuestra, en la cual la gente busca aquello que le exija el mínimo o ningún sacrificio y en el que las sectas surgen como negocios personales hemos de percatarnos de que no basta decir que uno cree en Jesucristo, o que uno tiene fe, o que en cualquier grupo está Dios… Lo que hoy Jesús señala a sus Apóstoles debería marcar la vida y el actuar de cada uno de nosotros: «Que entre ustedes no sea así».
¿Por qué? Por una simple y sencilla razón: por el Misterio de Amor de la Muerte y Resurrección de Cristo. Jesús no se entregó por nosotros para que cada quien hiciera de su sacrificio el pretexto perfecto para sus negocios, para su soberbia o para su sed de dinero y poder. Por éso es necesario que nosotros vivamos en actitud de discípulos y no de déspotas. Sólo de esta forma estaremos en formación constante y humilde.
Por esta misma razón como cristianos católicos hemos de buscar una conversión auténtica y constante en el seguimiento de Jesucristo, para que podamos ser para nuestros hermanos separados modelo de discípulos dispuestos a vivir configurándose con el Maestro. De esta manera, nuestra vida será la mejor apología que nuestros hermanos separados podrán ver en nosotros como testimonio.
Que los cristianos nunca más busquemos seguir a Jesús por intereses humanos y materiales, como nos lo propone la mundanidad espiritual, sino que lo hagamos por hacernos partícipes de su Muerte y Resurrección y así tener Vida eterna.
Para compartir
1. – ¿Haces los servicios para ganar fama o lo haces con el corazón para agradar a Dios?
2. – ¿Vives la vida en actitud de díscipulo o de forma déspota hacia tus semejantes?
Elaborada por:
P. Cristopher Cortes

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