Apologética en la Liturgia de la Palabra.
Jueves, XIX Sem. T. Ordinario
Lecturas del día: Ez 12, 1–12; Sal 77, 56–59, 61–62; Mt 18, 21—19, 1.
Comentario:
Con el evangelio de hoy los católicos podrán darse cuenta que su fe es verdadera, y podrán aprender a mostrarle a nuestros hermanos esperados que su decisión de cambiarse de Iglesia fue equivocada y que deben volver a Casa, a su Iglesia madre:
¿Ponerse de rodillas ante personas o imágenes sagradas es siempre idolatría?
Postrarse de rodillas ante una persona puede ser para suplicar compasión. Engañan a la gente o están muy mal informados quienes predican diciendo que siempre es idolatría. El propio Jesucristo nos muestra, en la parábola que hoy nos relata (Mt 18, 26), que el siervo se postró ante su patrón para suplicarle le perdonase la deuda que le debía. ¿Ves que no fue para adorarlo, y que no lo estaba considerando ni convirtiendo en Dios? Respecto a postraciones santas ante estatuas sagradas tenemos estos ejemplos: 2Cro 29, 27-29; Jos 7, 6; 1Re 8, 54.
Decirle ‘señor’ a un hombre no es idolatría:
Jesucristo le dio dicho título al rey que le perdonó la deuda al siervo que le rogaba compasión. Hasta siete veces lo llamó con dicho calificativo. Llamarle ‘señor’ o ‘señora’ a una persona no es una facultad que los hombres y las leyes de este mundo puedan aprobar o quitar; es un don y una gracia recibida directamente de Dios. Él es Señor por naturaleza propia, y el hombre y la mujer, lo son por participación, por gracia adquirida gratuitamente, y por la autoridad que DIOS le otorgó sobre el resto de sus creaturas:
“Dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Que tenga autoridad sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo, sobre los animales del campo, las fieras salvajes y los reptiles que se arrastran por el suelo.” Y creó Dios al hombre a su imagen. A imagen de Dios lo creó. Varón y mujer los creó.” (Gn 1, 26-27)
Una interesante evidencia de la existencia del Purgatorio:
De labios de nuestro Señor Jesucristo salió. Respecto al pecador que no perdonó a quien le suplicaba le diera tiempo para pagarle la deuda que le debía, Cristo dijo:
”¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti? Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos _hasta que pagase todo lo que le debía. Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano» (Mt 18, 34-35)
Es de suponer con total claridad, y sin lugar a dudas, que el castigo refiere a no poder ir al cielo, y que luego de pagar todo lo que hizo quedaría liberado del castigo. No dice en ninguna parte que el siervo fue enviado a la condenación, sino que fue retenido hasta que pagara, que iría a una purificación, a la que la doctrina católica le da el nombre de ‘Purgatorio’. ¿Por qué tendría que permanecer en estado de purificación si ya pagó lo que debía? Esto quiere decir que una vez pague su deuda, el Rey de Reyes le recibirá en el cielo.
Para compartir:
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2.- ¿Qué otros argumentos doctrinales fundamentan los temas tratados en esta publicación de nuestra fe?
Elaborada por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc

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