
Cuando se les pide una base bíblica para la doctrina de que «solo la Biblia basta», las sectas suelen citar 2 Ti 3,16 sin embargo, cualquier lectura objetiva demuestra que el texto ni afirma ni sugiere tal cosa.
El error de interpretación nace de una confusión profunda: al leer que «toda Escritura es inspirada por Dios»,_ se infiere erróneamente que la Biblia es, por sí sola, suficiente para la salvación. Esta interpretación es un artificio que sostiene el edificio doctrinal protestante: la idea de que la Biblia es la única norma de fe y conducta. En ninguna parte de las Sagradas Escrituras existe una norma que declare tal autosuficiencia.
Al estudiar la historia, se descubre que san Pablo, al escribir ese pasaje, se refería al Antiguo Testamento (Canon Alejandrino de 46 libros). El Nuevo Testamento, como canon definido, no existió sino hasta finales del siglo IV y principios del V. Por tanto, es imposible que Pablo se refiriera a un conjunto de libros que aún no había sido recopilado.
Finalmente, para que alguien pueda afirmar que ese o cualquier otro versículo es «Palabra de Dios», necesita recurrir precisamente a lo que las sectas niegan: la autoridad de la Iglesia Católica. Fue ella, asistida por el Espíritu Santo, quien definió y estableció qué libros debían formar parte del canon sagrado.
Para compartir:
1.- ¿Cómo puede ser la Biblia «la única norma de fe» si ella misma no contiene ninguna frase que afirme esa doctrina?
2.- ¿Por qué es contradictorio aceptar que la Biblia es inspirada por Dios y, al mismo tiempo, rechazar la autoridad de la Iglesia que definió esa inspiración?
Elaborado por:
P. Héctor Pernía, mfc