
Tal doctrina fue inventada por Martín Lutero y ampliamente compartida en la actualidad por la mayoría de las denominaciones protestantes.
En este tema, estamos ante una doctrina de hombres; ante una declaración de ruptura de la unidad y comunión en la fe cristiana. Al leer la Biblia, cada quien piensa y dice lo que le parece: ya no hay discípulo, ya Cristo no es el Maestro; cada uno decide lo que es verdad y lo que no lo es, lo que es bueno o lo que es malo. Esto es una versión actualizada de la seducción de la serpiente a Adán y Eva en el Paraíso, cuando se atrevieron a desobedecer a Dios y comieron del árbol del conocimiento del bien y del mal (cf. 2Cor 11, 1-2).
De la primera a la última página, en ninguna parte de la Biblia se encontrará la afirmación de que solo la Biblia tenga toda la revelación o que «solo la Biblia basta», ni que cada uno pueda interpretarla por su cuenta. Si realmente se limitaran solamente a lo que dice en la Biblia, jamás habrían afirmado tal tesis de la independencia de cada quien para interpretarla, pues está escrito en la Escritura: «ante todo, tened presente que ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia; porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana, sino que hombres, movidos por el Espíritu Santo, han hablado de parte de Dios» 2 Pe 1, 20-21.
¡No todo está en la Biblia! Jesucristo dijo a sus discípulos: «cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, les guiará hasta la verdad completa» (Jn 16,13); y es por eso que en Jn 20,30 leemos: «Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro». Está revelado en 1Tim 3,15 que el fundamento y la columna de la verdad no está tanto en la Biblia, sino en la Iglesia que Cristo fundó.
En Jn 21,25 se dice: «Hay además otras muchas cosas que hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni todo el mundo bastaría para contener los libros que se escribieran». Necesitamos entonces acudir a la Iglesia de la Biblia para conocer la plenitud de la revelación.
Para compartir:
1.- Según el texto, ¿cuál es la implicación de la interpretación personal de la Biblia en la unidad de la fe cristiana?
2.- ¿Por qué es importante considerar la Iglesia como el fundamento y la columna de la verdad, en lugar de depender únicamente de la Biblia para la revelación de la fe?
Elaborado por:
P. Héctor Pernía, mfc