No Descuides Tu Entorno
La reflexión de hoy la tendremos con una aleccionadora historia: «El descuido de Don Timoteo»
«Don Timoteo vivía orgulloso de su «mansión», aunque no apretaba un tornillo desde el siglo pasado. Cuando aparecía una mancha de humedad en el techo, él simplemente movía el sofá. Cuando una teja se deslizaba, decía:—Mientras no me caiga en la sopa, no hay prisa.
Un día de tormenta, el descuido pasó factura. La viga, podrida por años de pereza, cedió con un estruendo. Timoteo, que dormía plácidamente, se despertó con el cielo por cobija y un chorro de agua fría en la frente. Lo peor no fue la mojada, sino que su gato, indignado por la inundación, decidió mudarse a casa del vecino. Al verlo tratando de tapar el agujero con un paraguas, el párroco pasó y le recordó Ecl 10, 18:—Timoteo, la desidia no solo no construye, sino que devora lo construido. Por no usar las manos a tiempo, ahora te sobran nubes y te falta techo. Timoteo aprendió que esperar a que «se llueva la casa» sale más caro que un poco de mantenimiento». (1)
¿Qué dice en *Ecl 10, 18*?: «Por la pereza se cae la techumbre, y por la flojedad de las manos se llueve la casa».
La historia de Timoteo no la podemos pasar de largo o tomarla en broma, porque el tal Timoteo puede ser cualquiera de nosotros. Tal vez no sea una casa lo que esté peligrando a causa del descuido personal, sino un empleo, un matrimonio, una empresa, una consagración de votos o un equipo deportivo. Esta historia tiene muchísimas aplicaciones.
Nos corresponde reconocer, en cada circunstancia y rol personal, qué goteras tiene la propia existencia; muy especialmente en lo que a la alianza con Dios y la preparación para la vida eterna se refiere. Hay ocasiones de pecado, riesgos de adicción, vicios o aventuras de infidelidad que, de no taparse a tiempo como las goteras, pueden traer el derrumbe total de lo que durante años hemos construido con mucho esfuerzo y sacrificio.
Para compartir:
1.- ¿Qué pequeñas «goteras» o deterioros en mi vida personal o comunitaria estoy ignorando simplemente porque ya me acostumbré a vivir con ellos?
2.- _¿Qué áreas de mi relación con Dios o con mi familia necesitan hoy una «reparación preventiva» antes de que la estructura se venga abajo por completo?_
Elaborado por:
P. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
(1) Gemini. (2026). El descuido de Don Timoteo: Parábola sobre el mantenimiento y la desidia. Google AI. https://gemini.google.com/
