Haz Las Cosas Bien Y No A Medias
Hay quienes se conforman siempre con hacer las cosas a medias y no ponen esmero de su parte por hacerlas de la manera más excelente posible. Son conformistas con la dejadez y ven de mala manera a quienes exigen que las tareas se realicen de determinada forma, sin errores. Tal vez los lleva a pensar y actuar de ese modo el ambiente donde viven: la basura siempre tirada en la calle por su vecindario, las calles mal arregladas, o todo tirado en el piso dentro de su casa. Las personas tienden a acostumbrarse fácilmente a vivir rodeadas del desorden y del abandono.
Si en ese tipo de personas el lector se está sintiendo reflejado, la siguiente historia puede servirle de recapacitación:
Las tablas que pintó Pancho
«Pancho fue contratado para pintar las cercas de la parroquia. Como «la crisis estaba dura», para ahorrarle pintura al sacerdote párroco, decidió ahorrar fuerzas: pintó solo el frente de las tablas, dejando la parte trasera en madera ruda.—Nadie lo nota, padre —le dijo al párroco—. Dios mira el corazón, no el respaldo de la madera. Días después, se desató un viento huracanado en aquella región. Una de las tablas se soltó y salió volando, golpeando justo el flamante carro de Pancho. Al recogerla, vio con horror que la madera se había podrido por detrás porque no tenía barniz. La humedad y el sol habían hecho su trabajo en la parte que él consideró «invisible». El párroco, viéndolo lamentarse, le dijo: —Panchito, Ecl 9, 10 dice que hagas todo según tus fuerzas, no según las apariencias. Si hubieras puesto excelencia en lo oculto, tu esfuerzo hoy te habría protegido. Pancho entendió que la desidia es un bumerán: lo que haces a medias hoy, se rompe mañana. Desde entonces, pinta hasta los tornillos». (1)
¡Qué curioso e interesante! «Cumplir exactamente los deberes»; esa fue la segunda de tres recomendaciones de la fórmula que San Juan Bosco le enseñó a Santo Domingo Savio para hacerse santo de manera fácil. La primera fue «hacer siempre el bien» y la tercera, «estar siempre alegre».
Pancho habría estado contento y no triste si hubiese pintado por completo las tablas que el sacerdote le encargó; pero, como pudo más la desidia que el amor al deber bien cumplido, a Pancho no le quedó más que lamentar el error cometido. Pues como dice un sabio refrán: «El que no agarra consejo, no llega a viejo».
Para compartir:
1.- Usando la analogía de la historia de Pancho y las tablas mal pintadas, ¿Cuáles son esas «partes traseras de las tablas» que estamos dejando sin pintar (en la familia, la vecindad, la iglesia o el lugar de trabajo) solo porque pensamos que nadie las ve?
2.- La tabla mal pintada terminó dañando el propio bien de Pancho. ¿Puedes identificar alguna situación en tu vida donde hacer algo «a medias» terminó causándote un problema o una pérdida a ti mismo en el futuro?
Elaborada por:
P. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
(1) Gemini. (2026). Las tablas que pintó Pancho: Cuento sobre la excelencia y la integridad en el deber. https://gemini.google.com/
