Es sumamente difícil vencer la avaricia luchando solos contra ella, y más aún si ya se está inmerso. Una sola columna sufre tratando de resistir el techo de una casa; pero, si hay más columnas cooperando, el peso resulta más liviano para cada una de ellas. Este sencillo ejemplo se aplica de modo idéntico a la lucha espiritual contra cualquier vicio o pecado capital.
A continuación se presentan ejemplos y referencias bíblicas y de padres o doctores de la Iglesia que ilustran cómo la comunidad puede servir como soporte para librarse de la avaricia y la adicción al dinero:
Grupos de Apoyo
Participar en algún grupo o servicio pastoral de la parroquia, o en alguna fundación u obra caritativa católica en favor de los más necesitados y de la salvación de las almas. La formación y las ayudas que allí se reciben y se ofrecen contribuyen significativamente a mantener la aspiración y el apego a los bienes del cielo, por encima del dinero y de cualquier bien terrenal.
No es fácil para nadie sobrellevar solo la lucha contra el pecado de la avaricia, por lo que es preciso seguir fielmente lo que nos manda el Señor a través del apóstol Pablo en *Ga 6, 2:* “Llevad los unos las cargas de los otros, y así cumpliréis la ley de Cristo.”
Guías Espirituales
Es de inmenso provecho contar entre los mejores amigos con excelentes sacerdotes y laicos que, con su preparación y testimonio, puedan enriquecer y fortalecer con sus orientaciones acerca del valor de la sencillez, la sana doctrina, los valores del Reino de Dios, el crecimiento espiritual, la calidad en la oración y la generosidad hacia los más pobres y necesitados.
San Ignacio de Loyola, por ejemplo, hace hincapié en sus Ejercicios Espirituales sobre la importancia de tener un guía espiritual: “El que no va guiado por otro no va bien.”
Construcción De Relaciones Sanas
«Es vital para quien está luchando con la avaricia rodearse de amigos y familiares que valoren la generosidad y vivan con sencillez. Estas relaciones alientan al individuo a renunciar al materialismo y a practicar la generosidad juntos, por ejemplo, organizando colectas para los necesitados o sirviendo en comedores comunitarios. Dice en 1 Co 15, 33: “No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.” Rodearse de personas que comparten valores de generosidad y desapego puede fortalecer el compromiso de vivir de manera diferente._ San Agustín, por su parte, decía: “La amistad es buena; sin ella, la vida no es vida; pero si es mala, trae la destrucción.”(1)
Para compartir:
1.- ¿Cómo podemos identificar en nuestra propia vida las áreas donde la avaricia puede estar afectando nuestras decisiones y relaciones?
2.- ¿De qué manera la participación en grupos de apoyo o servicios comunitarios puede transformar nuestra perspectiva sobre el dinero y los bienes materiales?
Elaborado por:
P. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
(1) Felipe IA. (10/11/2025). “¿Cuáles son las señales de que se tiene avaricia al dinero?” [Mensaje en WhatsApp]. Hospitalitos de la Fe.
