¿Por qué lo hace? San Agustín responde: (1)
“…es la razón por la que el apóstol Pablo, hablando de los primeros cristianos, les decía: Fijaos, hermanos, en vuestra asamblea; no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas; todo lo contrario, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios; lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar al fuerte. Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta.
Si para dar comienzo a su obra, Cristo hubiera elegido un orador, el orador hubiera dicho: «He sido elegido en consideración a mi elocuencia». Si hubiera escogido a un senador, el senador hubiera dicho: «He sido escogido en atención a mi dignidad». Finalmente, si primeramente hubiera elegido a un emperador, el emperador hubiera dicho: «He sido elegido en consideración a mi poder». Descansen los tales y aguarden todavía un poco. Descansen un poco: no se prescinda de ellos ni se les desprecie; sean tan solo aplazados quienes pueden gloriarse de sí mismos y en sí mismos.
Dame —dice— ese pescador, dame a ese ignorante, dame ese analfabeto, dame a ese con quien no se digna hablar el senador, ni siquiera al comprarle la pesca: dame a ese. Y cuando le haya colmado de mis dones, quedará patente que soy yo quien actúo. Aunque bien es verdad que me propongo hacer lo mismo con el senador, el orador y el emperador: lo haré llegado el momento también con el senador, pero con un pescador mi actuación es más evidente. Puede el senador gloriarse de sí mismo, y lo mismo el orador y el emperador; en cambio, el pescador solo puede gloriarse en Cristo. Que venga, que venga primero el pescador a enseñar la humildad que salva; por su medio será más fácilmente conducido a Cristo el emperador.”
Para compartir:
Dios elige a los que son considerados débiles o despreciables.
1.- ¿Qué significa esto para nosotros en términos de nuestra propia identidad y valor?
2.- ¿Cómo podemos aprender a ver nuestras debilidades y limitaciones como oportunidades para que Dios actúe en nuestras vidas?
San Agustín menciona que la elección de Dios pone en evidencia Su poder.
3.- ¿De qué manera podemos aplicar este principio en nuestras interacciones con los demás y en nuestras comunidades?
4.- ¿Cómo podemos animar a aquellos que se sienten marginados o despreciados a reconocer su valía en Cristo?
Dios deja confundidos a los grandes gerentes de empresas de este mundo, que piden exhaustivos currículums a quienes intentan obtener un puesto de trabajo. Eligen a los más excelentes, los más brillantes, los de mayor reconocimiento y talento. Cristo, en cambio, llama primero a los que no cuentan, y deja para más adelante a los de mejor currículum.
Elaborada por:
P. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
(1) San Agustín, obispo y doctor de la Iglesia; «No temas; desde ahora serás pescador de hombres» (Lc 5,10). Sermón 43, 5-6: PL 38, 256-257.
https://www.deiverbum.org/lc-0620-26/
