Así dicen muchos, y muchos lo creen. Quien no sabe de Historia se traga la mentira y se une a la difamación contra la Iglesia Católica, perjudicando a toda una comunidad de fe presente en casi todos los países del mundo. Más de un católico, que cree en lo primero que lee o escucha, se escandaliza y, frustrado, dice: «¿Por qué me engañaron diciendo que la fundó Jesucristo?”
Por tanta gente sencilla, humilde y frágil, que a causa de creer como verdad lo que es una gran mentira, Jesús advirtió a quienes la propagan:
“Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y lo hundan en lo profundo del mar. ¡Ay del mundo por los escándalos! Es forzoso, ciertamente, que vengan escándalos, pero ¡ay de aquel hombre por quien el escándalo viene!” (Mt 18, 6-7)
Así montan la mentira:
Dicen que fue el emperador romano Constantino quien fundó la Iglesia Católica en el año 313 después de Cristo, con el Edicto de Milán. Afirman que antes de esa fecha no existían los Papas, ni los obispos, ni los sacerdotes. Están muy desinformados y equivocados.
Lo que se decretó con el Edicto de Milán fue el cese de las persecuciones y el reconocimiento oficial del Imperio Romano a la Iglesia Católica, que ya tenía más de trescientos años de fundada. Para esa fecha ya habían transcurrido treinta y dos períodos papales, y el obispo de Roma contemporáneo al momento en que Constantino firmó el Edicto fue el Papa Melquíades (311–314). Y no fue nombrado por Constantino, sino por los obispos, sucesores de los apóstoles de ese tiempo.
Fue Jesucristo —y no Constantino— quien murió en la cruz y resucitó, quien llamó a Simón y le puso por nombre Pedro. Fue Jesucristo —y no Constantino— quien eligió a los doce apóstoles, los envió y les dio el poder del Espíritu Santo en Pentecostés. No fue Constantino, sino Pedro, quien inició el nombramiento de sucesores de los apóstoles una vez que estos fueron muriendo (cf. Hch 1, 15-26).
Podría decirse que esta es, realmente, la mentira más exitosa del mundo: afirmar que no fue Jesucristo, sino Constantino, quien fundó la Iglesia Católica. Muchos incautos e inocentes la creen, sin detenerse a meditar las consecuencias.
Para compartir:
1.- ¿Qué evidencias históricas respaldan que la Iglesia Católica ya existía antes del emperador romano Constantino, y cómo podemos comunicarlas efectivamente a quienes tienen una percepción errónea sobre este tema?
2.- ¿Cómo podemos promover una mejor comprensión de los orígenes de la Iglesia Católica entre los fieles, y qué recursos o materiales podrían utilizarse para educar sobre su historia y fundamentos?
Elaborada por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc
