Cristo El Bombero
¿Por qué acudimos a Cristo cuando tenemos incendios o accidentes que dañan la paz cotidiana? Realmente, a Cristo muchas personas lo tratan como a los bomberos: mientras no haya emergencias, la gente pasa al frente de las estaciones de bomberos y ni los mira ni los visita; simplemente están allí para cuando los llamen donde se presente alguna eventualidad.
Tomás de Kempis (1380-1471), en su libro _Imitación de Cristo,_ escribió:
“Muchos aman a Jesús, cuando no hay adversidades. Muchos le alaban y bendicen cuando reciben de Él algunas consolaciones: mas si Jesús se escondiese y los dejase un poco, caerían en una profunda desesperación.(1)
Más los que aman a Jesús, por el mismo Jesús, y no por alguna propia consolación suya, lo bendicen en toda tribulación y angustia del corazón, tanto como en tiempo de consolación. Y aunque nunca más les quisiese dar consolación, siempre le alabarían, y le querrían dar gracias. ¡Oh! ¡Cuánto puede el amor puro de Jesús sin mezcla del propio provecho o interés!
Debemos cambiar de actitud
¿Acaso no es mejor prevenir y evitar los accidentes y males, que pasarse la vida de emergencia en emergencia, simplemente porque no sabemos dominar lo que decimos o hacemos? Así viven los que viven del momento, de sólo velar por lo que necesitan en el momento y no atienden las necesidades más trascendentes y fundamentales de su existencia: viven improvisando. Lo desagradable y doloroso les llega de sorpresa y sin herramientas para manejarlo adecuadamente.
Manejan de mejor modo los accidentes y las situaciones dolorosas quienes las previenen, que los que esperan a que sucedan para ver qué hacer o cómo resolver. Aquí es donde viene como extraordinaria bendición acoger en el corazón el llamado de Cristo cuando dice: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga» (Mt 16,24). ¿Por qué? Por la básica razón de que quien vive Su Palabra y hace siempre Su Voluntad, se libra de muchos de esos momentos trágicos y está siempre en óptimas condiciones para afrontarlas incluso de modo fructífero.
Para compartir:
1.- ¿Cómo podemos evitar la tendencia a tratar a Cristo sólo como un «bombero»?
2.- ¿Qué acciones concretas podemos tomar para asegurarnos de que nuestro amor por Cristo sea genuino y desinteresado? ¿Cómo podemos alabar y bendecir a Jesús incluso en momentos de sufrimiento o angustia?
Elaborada por:
P. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
1-. A KEMPIS, Thomas; _”Imitación de Cristo”,_ Libros Tauro, p. 24; copia descargada en: http://www.librostauro.com.ar/