
No pocos ven la Jerarquía de la Iglesia Católica como una institución u organización meramente humana; la perciben solo socialmente, con criterios humanos; por lo que piensan que su organización jerárquica es creación humana, invento o imposición de alguien para controlar, gobernar, dominar. No les pasa por la mente pensar que su origen viene de Jesucristo y que, aunque en su organización muestra características propias de una institución como las de este mundo, su modo jerárquico de actuar se remonta directamente a Jesucristo y los doce Apóstoles.
Contrario a como es vista desde fuera la Jerarquía de la Iglesia, en el seno de la misma, según el n. 877 del Catecismo de la Iglesia Católica, ésta «no es una forma de dominio, sino de servicio…»
En esta breve enseñanza se muestran algunas referencias que fundamentan lo ya escrito:
El padre Luis Toro dice lo siguiente: (1)
“La jerarquía que tenemos en la Iglesia católica está fundamentada en la Biblia: OBISPOS, PRESBÍTEROS Y DIÁCONOS. Cuántas veces hemos escuchado frases como éstas: “¿dónde aparece en la Biblia los obispos, presbíteros, diáconos?” Hoy lo verás: “Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús, a todos los santos en Cristo Jesús, que están en Filipos, con los OBISPOS Y DIÁCONOS” (Flp 1,1).
Pablo se alegra que alguien quiera servir a la comunidad, pero debe someterse a las normas: “Es cierta esta afirmación: si alguno aspira al cargo DE OBISPO, desea una noble función” (1Tim 3,1). “También los DIÁCONOS deben ser dignos…” (1Tim 3,8). “Los PRESBÍTEROS que ejercen bien su cargo merecen doble remuneración” (1Tim 5,17). “Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual OS HA PUESTO EL ESPÍRITU SANTO como OBISPOS para pastorear la Iglesia de Dios…” (Hch 20,28). Recordemos que la acción del Espíritu Santo se ejecuta a través de la imposición de las manos, como ya lo demostramos. Un obispo es un pastor, vigilante de las ovejas, para que el lobo no les dañe”.
A continuación, otras referencias:
1Tim 4, 13-14: “Hasta que yo llegue, dedícate a la lectura, a la exhortación, a la enseñanza. No descuides el carisma que hay en ti, que se te comunicó por intervención profética mediante la imposición de las manos del colegio de presbíteros”.
Estas son parte de las instrucciones de ingreso que Pablo le comunica por carta a Timoteo, que recién se inicia en el ministerio presbiteral. Se sabe por este texto, que se admitía como ministros de Cristo sólo a quienes habían sido elegidos por admisión e imposición de manos del Colegio de Presbíteros. El ser ministro de Cristo no era ni es un título del cual una persona se apropia para sí por una supuesta revelación personal, o que cualquiera se lo confiere, sino que es recibido de un Colegio, una institución unida sacramentalmente a Cristo que examina, recibe y confiere un ministerio.
Ti 1, 5: ”El motivo de haberte dejado en Creta, fue para que acabaras de organizar lo que faltaba y establecieras presbíteros en cada ciudad, como yo te ordené.” En este versículo y los siguientes es explícita la organización jerárquica en obispos y presbíteros del gobierno de la Iglesia naciente. Entre otros requisitos, se exigía que fuesen hombres adheridos a la palabra, fieles a la enseñanza. Se permitían solo los que se habían casado una sola vez. Luego, en el tiempo y por necesidades del mismo ministerio, la Iglesia adoptó la decisión del celibato sacerdotal. En cuanto a la presencia de los diáconos en la Jerarquía del ministerio sacerdotal, en el segundo párrafo están presente las referencias correspondientes
Para compartir:
1.- ¿Qué papel desempeña la jerarquía en la vida cotidiana de la comunidad cristiana y cómo afecta nuestra relación con la Iglesia?
2.- ¿Por qué la Jerarquía de la Iglesia Católica no es una organización sólo de carácter humano sino de origen divino?
Fuente:
(1) El texto citado del padre Luis Toro es tomado de una de sus primeras publicaciones en pequeñas hojas sueltas que distribuía entre los fieles al inicio de su ministerio apologético en Venezuela.