
No. Ambas son muy diferentes. Hay quienes corrigen sin criticar y hay quienes, queriendo corregir terminan criticando porque no miden sus palabras, o porque no saben diferenciar una de otra.
Quien corrige ama, y quien critica desprecia y rechaza. San Juan Crisóstomo dice: «Quien corrige al hermano en amor y paciencia no solo demuestra su amor, sino que edifica también la comunidad». (1) En una de sus homilías también afirma: «La corrección fraterna es un acto de caridad, debemos acercarnos al otro convenciéndolo con palabras amables y siempre buscando su bien». (2). En otro de sus escritos, señala: «Es un deber de los que se aman, el corregir a sus hermanos cuando ven que se apartan del camino correcto». (3)
Gran mérito y honor merece quien acoge en silencio y humildad una corrección. Aplica a tales lo que dijo San Juan Crisóstomo: «La humildad de aceptar la corrección es mucho más valiosa que cualquier otro conocimiento, pues nos lleva a la verdad». (4)
La verdadera naturaleza que distingue si un juicio hacia el otro es una corrección o una crítica está en la intencionalidad de la persona que está haciendo la observación al otro: hacerle el bien y protegerlo, o procurarle el mal para perjudicarlo. Bien dijo el Señor a sus discípulos en Mt 15, 18-19: ”Lo que sale de la boca viene de dentro del corazón, y eso es lo que contamina al hombre. Porque del corazón salen las intenciones malas, asesinatos, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios, injurias”.
De estas palabras del Señor se puede obtener cuándo se trata de una crítica o de una corrección: es una crítica si lo que se quiere es expresar el rechazo que se siente al otro; o una corrección, si lo que se busca es lo mejor para el otro, tal como lo muestra la recomendación que hace el apóstol Santiago en una de sus cartas: ”Hermanos míos, si alguno de vosotros se desvía de la verdad y otro le convierte, sepa que el que convierte a un pecador de su camino desviado, salvará su alma de la muerte y cubrirá multitud de pecados” (St 5, 19-20). Caso contrario, un ejemplo de cuando se trata de una crítica, es la murmuración que hicieron algunos al ver a una mujer derramando el perfume de nardo sobre la cabeza de Jesús, diciendo: _»¿Para qué este despilfarro de perfume? Se podía haber vendido este perfume por más de trescientos denarios y habérselo dado a los pobres.» Y refunfuñaban contra ella. (Mc 14, 4-5).
Para compartir:
1.- ¿Cómo podemos discernir entre una crítica y una corrección en nuestras interacciones diarias, y qué pasos podemos seguir para asegurarnos de que nuestras intenciones sean siempre constructivas?
2.- ¿Qué enseñanzas de San Juan Crisóstomo sobre la corrección fraterna podemos aplicar en nuestras relaciones, y cómo pueden ayudarnos a fomentar un ambiente de amor y apoyo en nuestra comunidad?
Elaborado por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
(1) Crisóstomo, S. J. (n.d.). In epistulam II ad Corinthios, homilía 27. Recuperado de [enlace de la obra]. Felipe IA, (02-09-2025).
(2) Crisóstomo, S. J. (n.d.). Homilías sobre el Evangelio de San Mateo. Recuperado de [enlace de la obra]. Felipe IA, (02-09-2025).
(3) Crisóstomo, S. J. (n.d.). In Genesis, Homilía 6. Recuperado de [enlace de la obra]. Felipe IA, (02-09-2025).
(4) Crisóstomo, S. J. (n.d.). De Anima y el Sagrado. Recuperado de [enlace de la obra]. Felipe IA, (02-09-2025).