Apologética en la Liturgia de la Palabra
Miércoles, XXXIV Semana del T. Ordinario
Lecturas del día: Ap 15, 1–4; Sal 97, 1–3, 7–9; Lc 21, 12–19
Comentario:
Cuando la mayoría de las sectas lee y comenta el capítulo quince de Apocalipsis, en instantes ya están diciendo que la Iglesia Católica es la gran Babilonia, que la cifra de la bestia refiere al Papa, y que Cristo la va a juzgar y condenar cuando aparezca glorioso en su segunda venida.
Así acostumbran a manipular la Biblia. No les dicen a sus seguidores que, al decir Babilonia, el autor del libro de Apocalipsis se refiere a la ciudad de Roma, no la actual, sino la contemporánea a los inicios del cristianismo; y, al decir, la cifra de la bestia, siempre se alude a los emperadores romanos que en aquel tiempo desataban todo su furor persiguiendo a la Iglesia que nació del corazón de Cristo: la Iglesia Católica. A aquella Iglesia Santa las Sectas la calumnian llamándola prostituta, ramera y gran Babilonia; y, al Papa, el Vicario establecido por Cristo en la tierra, lo llaman la bestia. No se necesita mucho estudio para darse cuenta que su rebelión y sus ataques no son contra la Iglesia y el Papa, sino contra su Autor: Jesucristo.
El texto de Apocalipsis también anuncia la victoria de Cristo sobre las huestes del mal, y al presentarlo, anuncia algo que a un Testigo de Jehová debe sacudir de inmediato: Jesucristo, el rey del Universo, es Dios todopoderoso. Está en el versículo tres; verás que es un cántico dedicado y dirigido al Cordero de Dios, y lo exalta de modo glorioso diciendo: «Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios Todopoderoso; justos y verdaderos tus caminos, ¡oh Rey de las naciones!” Más cuestionados quedarán cuando abran su tan celada Biblia _(‘Traducción del Nuevo Mundo…’)_ y encuentren que los propios dirigentes de esa Organización creada por hombres, la sociedad Watchtower, señalan, tal cual, los siguientes atributos de Jesucristo:
“Y están cantando la canción de Moisés el esclavo de Dios y la canción del Cordero” (Ap 15, 3). La palabra Cordero la ponen en la Biblia de ellos con mayúscula, con lo que reconocen que Cristo es Dios y no mero hombre o un arcángel. Y prosiguen diciendo de Cristo: “Grandes y maravillosas son tus obras, Jehová Dios; el Todopoderoso. Justos y verdaderos son tus caminos, Rey de la eternidad” (Ap 15, 4).
Aquí se queda uno, paralizado de asombro y perplejidad ante tanta incoherencia y engaño. No hay manera de que un Testigo de Jehová en la calle admita que Cristo es Dios, porque ciegan su entendimiento, impiden que se les corrija, y afanosamente manipulan uno y otro pasaje en la Biblia para decir que Jesucristo no es Dios, que Dios solamente es Jehová. Es tanto que cierran su mente, que ni cuenta se dan de que sus gobernantes, la Sociedad Watchtower, duraron impreso en su adulterada Biblia que Jesucristo y Jehová son el mismo.
Para compartir:
1.- ¿Con qué fin las sectas alteran el significado de las simbologías en el libro de Apocalipsis?
2.- ¿De qué manera aparece revelada la divinidad de Jesucristo en Ap 15, 1-4?
Elaborado por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc
