Apologética en la Liturgia de la Palabra
Sábado, XXXIII Semana del Tiempo Ordinario. Ciclo C
Lecturas del día: Ap 11, 4–12; Sal 143, 1. 2. 9–10; Lc 20, 27–40
Comentario:
De asegurar que todos la Virgen María y todos los Santos están muertos y que, por lo tanto, es falso que puedan interceder, ¿qué idea o concepto de Cristo se deriva o subyace de fondo?
Afirmar de modo radical, que todos los santos están muertos y que no pueden interceder, es tal cual como decir que en el cielo no hay nadie aún, que Cristo y el cielo están solos, que el cielo aún está cerrado. Es decir, como si estuviésemos aún en el Antiguo Testamento, como si la venida y la Redención de Cristo no hubieran servido para llevar a nadie a la vida eterna. Es así como el maligno ve y considera a Cristo. El Demonio nunca aceptará ni celebrará el triunfo de Cristo en la cruz, y hará todo de su parte para evitar que sea creído y aceptado por los hombres.
Dios nos bendice hoy en la Liturgia de la Palabra con la respuesta. Podemos y debemos decirles a tales grupos sectarios, tal cual como Jesucristo a los Saduceos:
“Los que alcancen a ser dignos de tener parte en aquel mundo y en la resurrección de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, ni pueden ya morir, porque son como ángeles, y son hijos de Dios por ser hijos de la resurrección. Y que los muertos resucitan lo ha indicado también Moisés en lo de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. No es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos viven» (Lc 20, 35-38).
Me gusta mucho este noble detalle que ocurrió enseguida: “Algunos de los escribas le dijeron: «Maestro, has hablado bien» (Lc 20, 39). ¿Qué veo? La diferencia entre ellos y muchos hermanos protestantes cuando un católico les enseña con coherencia la fe. Estos escribas se abrieron ante la verdad y con humildad la reconocieron. En cambio, muchos protestantes y supuestos ateos se cierran, y aunque les expliquen con lujo de argumentos la sana doctrina, se vuelven irracionales e inventan cualquier evasión para no ir a fondo en los temas de debate bíblico.
La respuesta que Cristo dio a los saduceos despeja cualquier duda que alguien tenga acerca de los difuntos que mueren en pureza de Gracia, en estado de santidad, o en estado de purificación (Purgatorio). Comentando ese texto bíblico, San Ireneo de Lyon dijo:
“Si Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, y, no obstante, es llamado Dios de los padres que ya murieron, es indudable que están vivos para Dios y no perecieron: son hijos de Dios, porque participan de la resurrección”. *(1)*
Son muchos los testimonios bíblicos que tenemos de la intercesión que hicieron difuntos ante Dios; lo que echa por tierra y deja al descubierto que son simples fantasías de hombres las doctrinas de estos grupos que dicen la existencia y la intercesión se los Santos. A continuación, algunos ejemplos:
▪️ Los fallecidos Onías y Jeremías intercedieron por los judíos: 2M 15, 11-16.
▪️ La intercesión de Moisés y Samuel: Jr 15, 1.
▪️ Mártires del cielo intercedieron por los justos en la tierra que sufren persecución Ap 6, 9-11.
Para compartir:
1.- Los santos, ¿están vivos o están muertos?
2.- ¿Qué oculta la ciega negación protestante de los santos y su intercesión?
Elaborado por:
P. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
(1) Documento en línea: San Ireneo de Lyon; “Contra las herejías: Yo soy la resurrección y la vida”; «Siendo hijos de la resurrección son hijos de Dios» (Lc 20,36). Lib 4, 5, 2—5, 4: SC 100, 428-436. deiverbum.org/lc-20_27-40/
