Apologética en la Liturgia de la Palabra
XXXII Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo B. Año impar.
Lecturas del día: 1Re 17, 10–16; Sal 145, 7–10; Hb 9, 24–28; Mc 12, 38–44
Comentario:
La Liturgia de hoy nos abre a dos importantes lecciones de formación apologética:
¿Por qué el cristiano no está bajo la ley del diezmo?
Por supuesto que, si a la Biblia vamos y a Cristo lo ignoramos; si en el Antiguo Testamento nos quedamos y a la nueva Alianza no avanzamos y al Bautismo en Jesucristo despreciamos, no queda otra que creer y admitir que a todas las ordenanzas antiguas de los judíos nos tendríamos que someter, y fielmente según estaba mandado, el Diezmo tendríamos que entregar al templo.
En la segunda lectura de hoy, la carta a los hebreos nos recuerda el Sacrificio salvífico de Cristo que nos introdujo a un nuevo Orden, siendo Cristo nuestro punto de partida, nuestra Ley Suprema. Y en los textos de la primera lectura y del santo evangelio, se nos ilustra acerca de la nueva instrucción que vino a sustituir la obligación legal del Diezmo: darse a Dios por entero; y no tanto, darle a Dios una décima de nuestras ganancias.
La confianza total en la Providencia Divina, la gratuidad y generosidad con el necesitado, la limosna, es ahora, el mandamiento del cristiano. Lo prefiguró de modo profético la generosidad y el desprendimiento heroico de la viuda de Sarepta que dio a Elías de lo último que le quedaba, y sin embargo, “ni la orza de harina se vació, ni la alcuza de aceite se agotó” (1Re 17, 16); y lo hizo actual, para la nueva Alianza, el gesto ejemplar de donación total que hizo la viuda que echó en el arca de las ofrendas sus dos únicas monedas que le quedaban. ¿Y qué fundamento bíblico tiene esta progresión jurídica, del Diezmo antiguo a la donación plena de sí mismos a Cristo? ¡Hay tantos! Menciono estos dos:
▪️Porque, con el bautismo, hemos muerto en Cristo; y ahora, toda nuestra vida ha sido adquirida por Él y para Él (cf. 2Cor 5, 14-15).
▪️Porque, quien quiera seguir a Cristo debe renunciar a sí mismo, a cuanto posee. No puede anteponer nada a Cristo en su corazón (cf. Mt 10, 39; Lc 14, 33).
El Rapto y la supuesta segunda encarnación de Cristo
¿Qué decirles a las sectas que anuncian una venida intermedia de Cristo antes del fin del mundo para buscar a los suyos, mediante un RAPTO?; o, ¿a la secta asiática que finge ser católica, y se dedica a contactar por WhatsApp a católicos ofreciéndoles cursos de Biblia gratis, y luego les empiezan a tratar de convencer de que Cristo en su segunda venida va a encarnarse otra vez, así como lo hizo en su primera venida?
La respuesta la tenemos en la carta a los hebreos: Cristo “se ha manifestado ahora una sola vez, al fin de los tiempos, para la destrucción del pecado mediante su sacrificio. (…) y así también Cristo, después de haberse ofrecido una sola vez para quitar los pecados de la multitud, se aparecerá por segunda vez sin relación con el pecado a los que le esperan para su salvación.” (Hb 9, 26-28).
Sólo queda una segunda y definitiva venida de Cristo al mundo, y no a encarnarse nuevamente. Es decir, no viene a asumir nuestra carne porque ya lo hizo; y, si lo hiciera, sería para sacrificarse y con su muerte y resurrección rescatarnos a todos de la muerte y la condenación, y esto, también ya lo hizo. Vendrá, nuevamente, en cuerpo glorioso, para juzgar a vivos y muertos.
*Para compartir:*
1.- ¿Por qué el Diezmo no es Ley para el cristiano?
2.- ¿Qué nos enseña la fe sobre la segunda venida de Cristo?
Elaborado por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc
