Apologética en la Liturgia de la Palabra
Jueves, XXX Semana del Tiempo Ordinario. Ciclo C
Lecturas del día: Ef 6, 10-20; Sal 143; Lc 13, 31-35
Comentario:
Abundan grupos obsesionados de andar peleando contra Satanás, atando al diablo y a sus demonios; nombrándolo más que al propio Cristo. Ésta y otras desviaciones las abordaremos hoy, a partir de Ef 6, 10-11:
Con ustedes, algunas notas de un excelente artículo denominado: «La Falsa Guerra Espiritual» (1) (Recomiendo leerlo completo en su sitio web).
Algunas de estas falsas enseñanzas dicen que detrás de las enfermedades se encuentran demonios, así vemos a los ministros reprendiendo al “espíritu de enfermedad” o “espíritu de cáncer.” También enseñan que atrás de hábitos pecaminosos se encuentran demonios, así reprenden al “espíritu de alcoholismo”, “espíritu de lascivia”, “espíritu de rebelión.” En muchas iglesias donde se enseñan el falso evangelio de la prosperidad financiera, hasta enseñan que atrás de la pobreza hay demonios, así gritan que “atan y echan fuera al espíritu de pobreza”.
…muchos creyentes que batallan con pecados recurrentes en sus vidas, le echan la culpa a los demonios, en lugar de tomar responsabilidad por sus decisiones pecaminosas; en lugar de renunciar al pecado y comenzar a desarrollar hábitos de santidad en sus vidas.
¿Cómo podemos pelear esta lucha que tenemos contra Satanás?
Es importante notar que la lucha no es una lucha que se pelea contra Satanás gritándole “atándolo” o “proclamando libertad”, sino es una lucha que se pelea sometiéndose a Dios y resistiendo los ataques del Diablo, no atacando al Diablo. Exactamente lo que nos dice Santiago: «Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (St 4, 7).
Ver también: Ef 6, 14; Jn 8, 31-32; Jn 17, 17
¿Atar y Desatar demonios?
Note que Jesús en ningún pasaje de los evangelios echo fuera a algún demonio atándole. Este pasaje (Mt 12, 28-29) no enseña que debemos “atar a Satanás”. Es una simple ilustración de que él era más fuerte que Satanás pues lo había sometido (atado).
¿Atar y desatar? (cf. Mt 18,15-20). Era un término de los maestros de la Ley judía, los rabinos que significaba que cuando algo era atado era prohibido, cuando era desatado era permitido.
Hoy muchos gritan a los demonios fortísimo, “te atamos,” “fuera”. ¿Por qué Gritar?, es importante notar que a ningún demonio lo espanta un grito como a nosotros, que alzamos la voz para asustar a alguien cuando estamos enojados, sino que, lo que le hace huir es la autoridad de Cristo y la autoridad en Cristo del creyente; la santidad de la persona que lo expulsa en el nombre de Jesús y su comunión con Dios.
¿Cómo enfrentó Jesús al Diablo al ser tentado?
▪️ Jesús estaba en oración.
▪️ Jesús ayunaba, tenía disciplina en su vida (Ayunaba, se negó a sí mismo no cediendo a sus deseos de hambre).
▪️ Jesús Resistió.
▪️ Jesús venció utilizando la Palabra de Dios guardada en su corazón (La Espada del Espíritu).
Ver también: 1Pe 5, 8-9; St 4, 7.
La clave de la lucha es someterse pues a Dios, no pelear con el diablo. Hay que resistirle como Jesús lo hizo en sus tentaciones.
Para compartir:
1.- ¿Por qué un hijo de Dios no debe andar atando o desatando demonios?
2.- ¿De qué modo se debe vencer al maligno?
Elaborado por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
(1) «La Falsa Guerra Espiritual». Firmes en la Verdad. Disponible en: firmesenlaverdad.com/la-falsa-guerra-espiritual
