Apologética en la Liturgia de la Palabra
Domingo XXIX Semana del Tiempo Ordinario
Lecturas del día: Is 45, 1. 4-6; Sal 95; 1Ts 1, 1-5; Mt 22, 15-21.
Comentario:
Hoy la palabra de Dios nos ayuda a descubrir otra de las formas cómo responder a las sectas y a quienes arremeten contra los Santos y las imágenes sagradas de la Iglesia Católica.
Del profeta Isaías leemos: «Yo soy Yahveh, no hay ningún otro; fuera de mí ningún dios existe. Yo te he ceñido, sin que tú me conozcas, para que se sepa desde el sol levante hasta el poniente, que todo es nada fuera de mí. Yo soy Yahveh, no ningún otro» (Is 45, 5-6).
Todo católico debe estar claro y hacerle ver a cuántos le acusan de idólatra, que las invocaciones de intercesión y las imágenes que emplea para vivir su fe no corresponden a otros dioses. Esa es una situación por resolver que tienen las sectas, y que no lo tiene la Iglesia Católica; porque, si de intercesión se trata, a los Santos se les pide que intercedan ante ese mismo único Dios que dijo: «Yo soy Yahveh, no hay ningún otro; fuera de mí ningún dios existe» (Is 45, 5).
Y, en relación a las imágenes, una estatua, pintura o dibujo de Cristo, o cualquiera de las imágenes de la Virgen María o de muchos otros Santos que lo llevan a Él en sus brazos; ¿son, acaso, imágenes de otros dioses? ¡Para la Iglesia Católica no lo son; pero, para las sectas protestantes, sí! ¿De qué lado se encuentra, entonces, el problema de la idolatría?
Se puede demostrar, muy fácilmente, y con la misma Biblia, que Jesucristo es el centro y protagonista, la causa y el fin último, de todas las oraciones de intercesión y de cada una de las imágenes sagradas del culto católico, porque cada una de sus representaciones nos llevan al conocimiento de los siervos de Cristo más santos y de escenas y misterios de la fe presentes en muchos de los libros Sagrados.
Tomemos el símil de la moneda que los fariseos le llevaron a Jesús para tenerle una trampa, y pongamos de un lado de la moneda el título, «JESUCRISTO ES NUESTRO DIOS» en su contorno y, en su centro, una muestra de diferentes imágenes del culto católico. Del otro lado de la moneda, coloquemos en su contorno el título *FALSOS DIOSES*, y en su centro, una muestra de los muchos y verdaderos ídolos que, incluso las mismas sectas, adoran y ponen por encima del Dios único y verdadero: la fama, el poder, el dinero, la lujuria, la mentira, el engaño, la vanidad, la hechicería, el ocultismo, líderes políticos, cantantes, deportistas, entre otros.
Para compartir:
1.- ¿Te atreverías a mostrar una sola imagen sagrada de la Iglesia Católica que no refiera a Cristo y a sus discípulos más Santos?
2.- ¿A qué obedece la confusión y obstinada desvirtuación que las sectas tienen hacia las imágenes cristianas?
Elaborado por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc
