Apologética en la Liturgia de la Palabra
Sábado, XXVIII Semana del T. Ordinario
Lecturas del día:* Ef 1, 5-23; Sal 8; Lc 12, 8-12.
Comentario:
El Evangelio de este día nos pone frente a dos temas muy fronterizos entre sí: la negación a Jesucristo y los pecados contra el Espíritu Santo. Respecto a cuántos y cuáles son los pecados contra el Espíritu Santo, es recomendable leer el numeral 1864 del Catecismo de la Iglesia Católica y un breve artículo del P. Miguel A. Fuentes. [Ver abajo en Fuentes Bibliográficas](1) .
Quisiera en esta oportunidad dirigir mi atención a una afirmación de Santo Tomás de Aquino que toca la frontera entre ambos temas: la negación a Cristo y el pecado contra el Espíritu Santo, e iluminar esta forma de pecado, con algunos ejemplos tomados de la Liturgia de la Palabra de hoy. Al respecto, el padre Miguel A. Fuentes, citando a Santo Tomás, escribe:
«Lo que nos hace enemigos de los dones divinos que nos llevan a la conversión: el rechazo de la verdad (que nos lleva a rebatir la verdad para poder pecar con tranquilidad) y la envidia u odio de la gracia (la envidia de la gracia fraterna o tristeza por la acción de la gracia en los demás y por el crecimiento de la gracia de Dios en el mundo).»(2)
Dice que una forma de pecar contra el Espíritu Santo es rechazar y enfrentar la Sana Doctrina, alterando la revelación y calumniando contra la fe verdadera.
Veamos algunos ejemplos cómo en las sectas se cae en ese pecado:
La fe verdadera enseña que cualquier calumnia contra la Iglesia está dirigida a Cristo, pues ella es su Cuerpo, y Él es su Cabeza: «Bajo sus pies sometió todas la cosas y le constituyó Cabeza suprema de la Iglesia, que es su Cuerpo, la Plenitud del que lo llena todo en todo» (Ef 1, 22-23). Hay sectas que aseguran que la Iglesia Católica es la prostituta, la ramera, la gran Babilonia de la que habla Apocalipsis, lo que se opone a lo que en la Biblia se dice de ella, y terminan calumniando a su misma Iglesia madre y a Cristo, su Fundador.
La Fe verdadera enseña que Cristo es de naturaleza y poder superior a cualquier criatura. De Él san Pablo escribe: » sentado a la diestra del Padre en los cielos por encima de todo Principado, Potestad, Virtud, Dominación y de todo cuanto tiene nombre no sólo en este mundo sino también en el venidero» (Ef 1, 21-22).
Por lo tanto, quien niegue la divinidad de Cristo se declara en contra de Cristo (cf. Lc 12, 8-10), ya que se resiste a aceptarlo tal cual es y evitan que otros le puedan conocer. En eso caen los Testigos de Jehová cuando dicen que Él luego de resucitar se convirtió en un arcángel, o los mormones, cuando lo ponen casi que igual o inferior a José Smith, o todas las demás sectas, cuando niegan que María es madre de Dios, ya que de ese modo niegan la divinidad de la segunda Persona de la Santísima Trinidad.
Para compartir:
1.- ¿Qué aprendizaje en la fe te aportó esta publicación?
2.- ¿Qué otros modos de pecado contra el Espíritu Santo existen?
Elaborado por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
1] Documento en línea: cf. «¿Cuál es el pecado contra el Espíritu Santo?» P. Miguel A. Fuentes. https://es.catholic.net/op/articulos/63628/cual-es-el-pecado-contra-el-espiritu-santo.html
