Apologética en la Liturgia de la Palabra
XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario
Lecturas del día: 2Re 5, 14–17; Sal 97, 1, 2–4; 2Tim 2, 8–13; Lc 17, 11–19.
Comentario:
En esta publicación, amigo lector, comprenderás una de las importantes razones por la que la Iglesia fundada por Jesucristo es católica. Es posible que a muchos les haya sucedido lo que le pasó al autor de esta enseñanza, que varios hermanos protestantes le hayan preguntado: “¿Por qué se llaman católicos?”. ¡Qué bueno que se hagan preguntas!; y, más, si son preguntas sobre la Iglesia Católica; porque suelen creerse muy seguros de conocerla y por eso despotrican y la descalifican a mas no poder.
‘Católico’ significa ‘totalidad, universal, para todos los pueblos, épocas, culturas, tiempos…’ La catolicidad de Dios, y de la misión de su Iglesia en el mundo, se dejan ver de modo radiante en las lecturas de la Sagrada Escritura de hoy.
En la primera lectura, mediante la sanación de la lepra a Naamán, el sirio, Dios nos revela hoy que su plan salvífico tenía un horizonte católico, universal, mucho más allá de los límites fronterizos de la Israel terrena, y que la elección de Israel como su pueblo elegido, era pedagogía preparatoria para anunciar y abrazar, como un solo pueblo, a todas las naciones, y de todas las generaciones. Dígase, de modo semejante, respecto al leproso samaritano que acudió de regreso a darle gracias a Jesucristo. No lo hicieron los otros nueve, dentro de los cuales, probablemente, la mayoría era judía. Recordemos que judíos y samaritanos eran adversos, no se trataban entre sí.
La resistencia y cerrazón de buena parte del pueblo judío a conocer y aceptar la universalidad – catolicidad de Dios, de abrazar a los pueblos de todas las naciones como una sola familia, como hijos suyos todos, se encuentra hoy también en la tendencia de muchos a resistirse a conocer y aceptar la catolicidad de la Iglesia fundada por Cristo, y de ceder a la tentación de replegarse en una secta, fabricarse y hacerse un dios a su medida (idolatría), un dios adecuado a los intereses particulares, de un dirigente, de una corriente o ideología.
Veamos, en este extracto tomado de uno de los discursos del papa Benedicto XV cuando fue elegido para el pontificado de la Iglesia, cómo nos instruye acerca de la catolicidad de la Iglesia y de su Ministerio petrino:
”Apenas elevado, por inescrutables designios de la Providencia divina, sin mérito alguno Nuestro, a ocupar la Cátedra del príncipe de los Apóstoles, Nos, considerando como dichas a nuestra persona aquellas mismas palabras que Nuestro Señor Jesucristo dijera a Pedro: «Apacienta mis ovejas, apacienta mis corderos» (Jn 21,15-17) dirigimos enseguida una mirada llena de la más encendida caridad al rebaño que se ha confiado a Nuestro cuidado: rebaño verdaderamente innumerable, como que, por una o por otra razón, abraza a todos los hombres. Porque todos, sin excepción, fueron librados de la esclavitud del pecado por Jesucristo, que derramó su sangre por la redención de los mismos, sin que haya uno siquiera que sea excluido de los beneficios de esta redención; por lo cual el Pastor divino que tiene ya venturosamente recogida en el redil de su Iglesia a una parte del género humano, asegura que Él atraerá amorosamente a la otra: «Aun otras ovejas tengo que no son de este redil, y es preciso que yo las traiga, y oirán mi voz» (Jn 10,16)(1)
Fuente:
(1) BENEDICTO XV, 1 de noviembre de 1914; http://www.clerus.org/bibliaclerusonline/pt/elk.htm
Para compartir:
1) ¿Por qué la Iglesia fundada por Cristo se llama ‘católica’?
2) ¿A qué camino nos conduce oponernos y apartarnos de la catolicidad en la fe?
Elaborado por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc
