
En las últimas décadas se ha producido en toda América y en otros Continentes, la expansión de miles de “iglesias cristianas’ o ‘evangélicas’, fundadas sobre la fallida roca de una fractura, un conflicto, una división, un cisma. Todas tropiezan justo en la piedra donde dicen estar edificadas: Jesucristo (cf. 1Pe 2, 6-8).
Dice en Mt 21,42:
“He aquí que coloco en Sión [La Iglesia] una piedra elegida, angular, preciosa y el que crea en ella no será confundido. Para vosotros, pues, creyentes, el honor; pero para los incrédulos, la piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido, en piedra de tropiezo y roca de escándalo”.
Tropiezan con Cristo, la Piedra angular, por desvirtuar su Palabra alterando la interpretación de las Sagradas Escrituras para desconocer su Voluntad y rechazar los medios instituidos por Él para ofrecerles la salvación: la Iglesia que Él fundó, las autoridades que Él puso frente a ella, y los Sacramentos de la Gracia para sanarles del pecado y darles el Alimento de la Eternidad (cf. Lumen Gentium, 14).
Tropiezan con la Roca sobre la cual aseguran construir su fe, al edificar iglesias fuera de la BASE VISIBLE establecida por Él en Mt 16,17-19; Jn 1, 42; 21, 15-17. Podrán extenderse a gran número de naciones, reunir millares de miembros y estar de pie ante los ojos de los hombres, diez, treinta, cincuenta, doscientos años, o más…; pero no podrán permanecer de pie un instante ante los ojos de Dios, pues así dice en la Biblia: «Toda planta que no haya sido sembrada por mi Padre será echada de raíz» (Mt 15, 13).
Ay de aquellos que, sabiendo que están en una Secta y cuál es la verdadera Iglesia de Cristo, persisten en permanecer en un camino equivocado: al final del camino les espera un tropiezo eterno del cual no podrán levantarse. De ellos dijo el Señor: «Muchos me dirán aquel Día: «Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?» Y entonces les declararé: «¡Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad!» (cf. Mt 7, 22-23).
Enseguida, en ese mismo texto bíblico de Mateo se explica por qué tropiezan: por no haber edificado la fe sobre la roca donde Cristo estableció su Iglesia, sino sobre la arena de iglesias, doctrinas y pastores no nacidos de Cristo sino de denominaciones cismáticas y heréticas fundadas por hombres. A todos ellos Jesús les advierte: “El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama” (Mt 12,30).
Para compartir:
1.- ¿Por qué los falsos pastores fundan en vano “iglesias de Cristo”?
2.- ¿De qué modo aplica a la Iglesia verdadera y a las sectas, la parábola de Cristo sobre la casa edificada sobre roca y las casas edificadas sobre arena?
Elaborada por:
P. Héctor Pernía, mfc