
En cuanto a la pregunta que tal vez te haces, de ¿cuándo se comete pecado de gula? ¿toda apetencia por comer o tomar es pecado? ¿a partir de qué momento pasa a ser grave?. La Enciclopedia Rialp nos da las siguientes respuestas:
«…la gula, aunque sea un placer tan carnal, no absorbe tanto la razón. Se puede decir también que en este pecado se hace una injuria al cuerpo, en tanto que está desordenadamente contaminado. Y así sólo de este pecado se dice que el hombre peca contra su cuerpo».
Si bien no absorbe tanto la razón, sin embargo, sí conduce a ello si no hay en la persona el dominio de sí misma para aplacar las propias ansias de figurar, de importancia, de superioridad. Es en este sentido que santo Tomás de Aquino relaciona la gula con el pecado de desobediencia a Dios de nuestros primeros padres, Adán y Eva, en el paraíso:
“La desobediencia al precepto divino no fue querida en sí misma, porque no era posible sin suponer un desorden anterior en la voluntad. Por tanto, lo quiso en orden a otra cosa. Pero lo primero que buscó de un modo desordenado fue la propia excelencia; luego la desobediencia fue causada por la soberbia. Esto mismo dice San Agustín en “Ad Orosium”: “El hombre, llevado por la soberbia, obedeció a la sugestión de la serpiente y despreció el mandato de Dios”. (Aquino, T.)
También tuvo lugar la gula en el pecado de los primeros padres, pues en Gn 3, 6 se dice: “Vio la mujer que el árbol era bueno para comerse, hermoso a la vista y deseable, y cogió de su fruto y comió”. Sin embargo, no fue la bondad y belleza del alimento el primer motivo para pecar, sino la insinuación de la serpiente, que dijo (v.5): “Se os abrirán los ojos y seréis como dioses”. Al desear esto, la mujer incurrió en soberbia. Luego el pecado de gula se derivó del pecado de soberbia.
El apetito de ciencia, en los primeros padres, fue efecto del desordenado apetito de excelencia. Por eso la serpiente dijo primero: seréis como dioses, y luego añadió: “conocedores del bien y del mal”(Gn 3, 5).
Para compartir:
1.- ¿De qué manera la gula se relaciona con otros pecados, como la soberbia y la desobediencia a Dios, en nuestra vida cotidiana? ¿Cómo podemos identificar esos vínculos en nuestras propias luchas espirituales?
2.- Reflexionando sobre el papel de la razón y el dominio de sí mismo en el pecado de gula, ¿cómo podemos cultivar una mayor autodisciplina y moderación en nuestra alimentación y en otros aspectos de nuestra vida? ¿Qué pasos prácticos podemos dar para lograrlo?
Elaborada por:
P. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
Pernía, H. (2024). “Guía de auxilio espiritual”. Rubio, Edo. Táchira, Venezuela.; pág. 603.