Apologética en la Liturgia de la Palabra
Lunes, XXV Semana del Tiempo Ordinario. Ciclo C
Lecturas del día: Pr 3, 27–34; Sal 14, 2–5; Lc 8, 16–18
Comentario:
¿Cómo hacen las ovejas para dar con el verdadero Rebaño de Cristo y los verdaderos pastores, si abundan infinidad de rebaños separados de Cristo y todos, por igual, se presentan como rebaños cristianos? Tal vez tú te sientes como una de esas ovejas y dices, ”¿a quién le creo?”
Un clamor semejante, lo encontramos en el Salmo 14, donde dice: “Señor, ¿quién puede habitar en tu tienda y hospedarse en tu manto santo?”
El Señor nos entrega hoy dos señales para encontrar cuál es Su Rebaño, Su Iglesia:
a-. ”Los que dicen la verdad y no calumnian”
«El que anda sin tacha, y obra la justicia; que dice la verdad de corazón, y no calumnia con su lengua; que no daña a su hermano, ni hace agravio a su prójimo” (Sal 14, 2-3).
Hay católicos que, al ver a las sectas haciendo proselitismo o ayudando a las personas necesitadas, se ponen al lado de ellas y enfrentan a sus propios hermanos católicos diciendo: “¿Cómo van a ser una secta? ¿No ves que predican, y que hacen el bien?.” Piensan que con eso es suficiente para garantizar que no son ninguna secta y que vienen de Dios. Al parecer, para estos católicos, ya desaparecieron las sectas y no existe ninguna actualmente. Si es así, ¿Por qué tanta separación y divisiones entre los cristianos? ¿Dónde se escondieron las sectas? ¿A dónde se fueron? Tal vez las tienes justo al frente, o tal vez la llevas dentro.
A las sectas se les ve visitando las cárceles, los hospitales, socorriendo a necesitados. Van con la caridad entre sus manos, pero sin la verdad en su corazón y en sus labios. La Palabra de Dios se encarga, en la Liturgia de hoy, de advertir que tales obras no las acredita como venidas de Dios. Para que lo sean, es necesario lo que advierte el Señor en el Salmo 14: decir la verdad, no calumniar con su lengua”. Aquí es donde las cosas cambian de rumbo por completo.
¿Cómo pueden habitar juntas la caridad y la mentira, el amor y la calumnia?
Por un lado, todas esas obras ‘buenas’, y por otro, viven acostumbradas a calumniar la Iglesia Católica diciendo mentiras en sus doctrinas y enseñanzas: que si la Iglesia Católica es la Ramera y el Papa, la Bestia del Apocalipsis; que los sacerdotes son demonios, que las imágenes de Cristo o de su madre santísima son demonios, que si la cruz es maldita, que si María tuvo más hijos aparte de Cristo… y muchas infamias más. ¿Pueden, así, entrar en el recinto santo, ante la presencia de Dios? No. De ninguna manera.
b-. «Los que honran a los que temen a Dios” (Sal 14, 4).
Los siervos que de modo más elevado y perfecto han seguido a Cristo son la Virgen María y los Santos, y la única Iglesia que durante todos los siglos ha obedecido el mandato de Dios de darles honra es la Iglesia Católica. Ese verso enseña que las Sectas no podrán estar ante la presencia de Dios, porque su oficio es llamar demonios a los santos que con sus vidas honraron íntegramente el nombre de Dios, y deshonrar a la Virgen María, a los Santos, a los Ministros de Cristo, y a cuanta imagen cristiana se les cruce.
Para compartir:
1.- ¿Qué nos pide la Palabra de Dios para poder entrar y habitar en su presencia?
2.- ¿En qué residen esencialmente las doctrinas del protestantismo?
Elaborado por:
Héctor Pernía, mfc
