
Los hijos de Dios están llamados a caminar hacia la verdad y se apartan de todo error; pues, donde va el error, allí va también la mentira, y donde habita la mentira el que hace sus obras es el diablo.
Imaginemos un telegrama de parte de Dios diciendo:
– ”Jehová, ¿quién eres tú que no soy yo? ¡Yo jamás he dicho que ese sea mi nombre!
Atte.: “YO SOY EL QUE SOY”_ (Ex 3,13-14).
O tal vez diciéndole a cualquiera de los que usan ese nombre:
–”¿A quién invocas que no soy yo? ¡Ese, el tal “jehová” a quien invocas, no soy yo!”.
Y a las denominaciones protestantes que usan dicho nombre les podría decir:
–”¡Vuelvan a mí! Abran sus mentes. Ese Nombre al que invocan, no soy Yo!. Doctrinas con error y un nombre para su dios también con error, es un arriesgado camino en falso que les puede desviar del Dios verdadero”.
Cada creyente debe reflexionar sobre la importancia de invocar el nombre de Dios de manera adecuada, recordando la revelación divina sobre su identidad.
En Éx 3, 13-14, Dios se revela a Moisés diciendo:
“Yo soy el que soy”. Este pasaje subraya que el nombre de Dios es sagrado y debe ser tratado con el respeto que merece. Utilizar un nombre incorrecto como «Jehová» puede llevar a confusiones y, potencialmente, a la idolatría si se adora a un dios equivocado. La invitación es a buscar el conocimiento verdadero de Dios, y como nos enseñan en el Sal 139, 23:
«Conóceme, oh Dios, y conoce mi corazón».
La enseñanza de la doctrina católica nos recuerda que Dios ha revelado su nombre y su naturaleza, enfatizando la necesidad de un entendimiento claro y respetuoso.
San Agustín una vez dijo: “No hay nada tan grande como el nombre de Dios”. Lo cual, nos recuerda que debemos ser cuidadosos en cómo nos dirigimos a Él.
Para compartir en grupo:
1.- ¿Cómo influye nuestra intención al invocar el nombre de Dios en nuestra relación con Él y en la autenticidad de nuestra adoración?
2.- ¿Qué estrategias podemos implementar en nuestra comunidad para asegurar que todos comprendan la importancia de usar el nombre correcto de Dios y fomentar un diálogo constructivo sobre este tema?
Elaborad por:
P. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
El contenido fue tomado de la ‘Guía Bíblica Hospitalitos de la Fe” (VI edic), elaborada por el mismo autor de esta publicación.