Apologética en la Liturgia de la Palabra
XXIV Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo B. Año impar.
Lecturas del día: Is 50, 5–9; Sal 114, 1-2. 3-4. 5-6. 8-9; St 2, 14–18; Mc 8, 27–35.
Comentario:
La forzada interpretación que Martín Lutero hizo de Rm 3, 28, para acuñar, como venida de Cristo, su propia idea de alegar que las obras eran inútiles e innecesarias para salvarse y que tan sólo hacía falta la sola fe, introdujo en la fe un divorcio interno y abrió una peligrosa vía al permisivismo, la ambigüedad moral, y la justificación del pecado.
El texto de la segunda lectura (cf. St 2, 14-26), nos enseña que la Fe verdadera nunca podrá ir sola, sin la caridad. Sin ella, ya no es la fe en el Dios único y verdadero, sino una astuta maniobra de desvirtuar el camino de la salvación dejando al olvido el principal aspecto de nuestra vida en el cual vamos a ser juzgados y examinados al final de nuestros días.
En el día del juicio se le dará a cada uno según lo merezcan sus obras, su conducta *(cf. Mt 16, 27);* se le examinará en el amor (cf. Mt 25, 31-46). «Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de ellas es la caridad» (1Cor 13, 13).
Podemos darnos cuenta, con la Biblia, que la caridad tiene primacía y preeminencia sobre la fe y la esperanza; está por encima. El fundamento de la Caridad en la vida cristiana, expulsa cualquier veneno doctrinal que pretenda reducir la Fe a una mera retórica verbal.
Es necesario advertir ésto a quienes imaginan que ya tienen garantizado el cielo por cargar siempre una Biblia, por pasar horas con un micrófono en un lugar público «hablando de Cristo, por pasar todas las noches en una asamblea cantando ‘gloria’, ‘aleluya’, ‘amén’, diciéndole a cuantos ven en la calle ¡CRISTO TE AMA!; o, por el simple hecho de salirse de la Iglesia Católica y «bautizarse» en la primera denominación pseudo cristiana que se le cruce en el camino. Eso es estar ciego. O que los católicos creamos que, por pertenecer a la Iglesia que Cristo fundó, por ir a Misa todos los días o todos los domingos, ya por eso estamos salvados.
Muchos protestantes dicen que se deslindaron de la doctrina luterana «SOLA FIDES» (sola fe). Lo habrán hecho sólo de palabras, porque, con sus actos, muchos de ellos la conservan íntegramente. En la gran mayoría de estos grupos se declaran SANTOS Y SALVOS. Dicen: _“Cuando yo era católico era un pecador. Ahora no”._ Se creen ya con el ticket del pasaje listo para entrar al cielo, sin importar lo que en la tierra hayan hecho.
*Para compartir:*
1.- _¿En qué actitudes y conductas se evidencia que la doctrina luterana ´’SOLA FE» sigue presente en la mayoría de los grupos protestantes?_
2.- _¿De qué modo amenaza a la fe la pretensión luterana de rechazar la necesidad de las obras?_
*Elaborado por:*
Pbro. Héctor Pernía, mfc
