
Apologética en la Liturgia de la Palabra
Martes, XIX Semana del Tiempo Ordinario.
Lecturas del día: Ez 2, 8—3, 4; Sal 119, 14, 24, 72, 103, 111, 131; Mt 18, 1–5, 10, 12–14.
Comentario:
Hoy en el santo evangelio Jesús toma la palabra en favor de los niños, y reprende enérgicamente a quienes pretenden actuar en su nombre para impedir que ellos gocen de los dones del Reino de Dios, muy especialmente, del bautismo.
Para la mayoría de las sectas, los adultos, y no, los niños, son los capacitados para bautizarse. Veamos algunos casos:
Los Pentecostales, por ejemplo, exigen:
“Deben ser bautizadas todas las personas que hayan experimentado un verdadero arrepentimiento de sus pecados” (1) y se apoyan en Hch 2, 38.
¿Acaso el niño debe primero llenarse de pecados para poder, luego, cumplir el requisito de arrepentirse de sus culpas y bautizarse? El único pecado que trae consigo al nacer es el pecado original, que tan sólo adquirió, mas no lo cometió (cf. Sal 50, 7; Rm 5, 12. 17-19).
La Organización Watchtower exige que, para bautizarse y hacerse *TESTIGO DE JEHOVÁ, las personas… “deben haber sido sometidas antes a una prueba completa durante años de servicio cristiano”(2).
¡Toda una manipulación y extorsión! Sólo pueden bautizarse quienes cumplan con estar durante días y meses parados en lugares públicos repartiendo revistas o yendo de casa en casa haciendo proselitismo. ¿Y los que no lo hacen por algún tipo de discapacidad? ¡Bien extraño y oscuro ese tal Jehová a quien adoran!
Por su parte, los ADVENTISTAS exigen: “Únicamente están preparados para ser aceptados en la feligresía de la iglesia los que dan evidencias de que nacieron de nuevo y gozan de una experiencia espiritual en el Señor Jesús” (3).
Aunque dicen no pedir edad mínima para el bautismo, no aceptan a los recién nacidos.
¿Qué dijo Jesucristo?
A los adultos, que se creían más idóneos que los infantes para hacerse cristianos, les advirtió: «Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. Así pues, quien se humille como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos” (Mt 18, 3-4).
Para Jesucristo, los niños están en mejores condiciones que los adultos para recibirle, y quien los reciba, lo reciben a Él (v. 5). Incluso, los niños de pecho alaban a Dios y recuerdan su poder a los infieles (cf. Mt 21, 14-16; Sal 8, 3). Es temerario atreverse a despreciarlos; dijo el Señor: “al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar» (Mt 18, 5-6).
Las sectas, al negar que un niño sea bautizado, porque – dicen ellos – aún no tiene capacidad de creer, piensan que se oponen a la Iglesia Católica. En realidad, adversan a Cristo, pues bien anunció, en Mt 18, 5, que ellos sí están en capacidad de creer en Él.
Por el bautismo se entra al reino de Dios, y los niños son el modelo exigido por Dios para bautizarse, y no los adultos: “En verdad les digo que el que no reciba el Reino de Dios como un niño no entrará en él.” (Mt 18, 3; cf. Mc 9, 37; 10, 15; Lc 18, 17).
Para compartir:
1.- ¿Cómo violenta la Sana Doctrina la prohibición de las sectas protestantes a bautizar infantes?
2.- ¿Qué bases bíblicas podemos presentar para proteger el derecho de los niños al bautismo?
Elaborado por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
1] MANUAL DE DOCTRINA PENTECOSTAL, Editorial Pentecostal, Preparado por el Comité de Educación Cristiana de la Iglesia de Dios Pentecostal, Movimiento Internacional. Pág 69.
2] INTERNATIONAL BIBLE STUDENTS ASSOCIATION “Usted puede vivir para siempre en el paraíso en la tierra”; Brooklyn, New York, U.S.A., p. 124.
3] Documento en Línea: IGLESIA ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA. https://www.iasdcanadahonda.org/new-post-2/
