Apologética en la Liturgia de la Palabra
Lunes, XXIX Semana del Tiempo Ordinario.
Lecturas del día: Rm 4, 20–25; Lc 1, 69–75; Lc 12, 13–21.
Comentario:
Hemos abordado en varias ocasiones el tema de la conocida Teología de la Prosperidad, pero siempre será oportuno advertir, insistir y orientar a las almas respecto a esta corriente tan nociva a las personas. Trataremos este tema en razón de la Palabra que Jesús nos dirige hoy en el Santo Evangelio, cuando nos dice::
«Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aunque alguien posea abundantes riquezas, éstas no le garantizan la vida» (Lc 12, 15).
Comparto con ustedes algunas orientaciones tomadas de ALETEIA que pueden servirnos de ayuda: ”Sus predicadores más representativos no tienen reparo en enseñar abiertamente sus doctrinas del negocio con Dios.
Actualmente, más de la mitad de los cristianos de las iglesias neopentecostales pertenecen a esta corriente, aunque no conozcan su nombre. En Estados Unidos casi el 20% de los evangélicos pentecostales confiesan ser parte de este movimiento.
¿Qué enseña la teología de la prosperidad?
Podríamos sintetizar la doctrina de la prosperidad en estos principios que se enseñan oralmente en las prédicas de cada vez más pastores de este evangelio de la avaricia.
– Dios es el dueño del mundo y si tú eres hijo -socio- de Dios, te pertenece todo y has de reclamar tu derecho.
– Dios promete bendiciones -interpretadas todas como prosperidad material- a todo aquel que se una a él e invierta en sus proyectos.
– La única forma de adquirir prosperidad es por medio de la fe, especialmente “declarando” prosperidad. La lógica es simple: “Si pides con fe se te dará, pero si no recibes, es por falta de fe, es tu culpa si no eres próspero”. Esto también incluye reprender demonios que son los causantes de la pobreza y de los fracasos.
– La clave es ofrendar: cuánto más grande sea tu ofrenda, más le estarías mostrando a Dios tu confianza en él y, por lo tanto, mayores serán tus ganancias.
Con esta doctrina los pastores y telepredicadores ostentan su lujo sin complejos, como una forma de manifestar su nivel de santidad y el mayor nivel de bendición divina que han recibido. Forman verdaderos imperios económicos, buscando cada vez mayor poder e influencia en los medios de comunicación y en la política.
Jesús invitaba a sus discípulos a cargar la cruz y seguirlo, a dejar sus riquezas y ser libres de todo apego material, pero el evangelio de la avaricia va en dirección contraria al seguimiento de Jesucristo.
La condena de los textos bíblicos a toda forma de amor al dinero, es explícita y atraviesa los libros del Antiguo y Nuevo Testamento. “No acumulen para sí tesoros en la tierra” (Mt, 6,19); “Manténganse libres del amor al dinero” (Hb 13,5). La carta a Tito en los capítulos 3 y 6 advierte con dureza sobre la tentación de la codicia de los pastores.
Para compartir:
1) ¿Conoces personas afectadas por grupos que practican esta corriente sectaria? ¿cómo les afectó?
2) ¿Qué otros fundamentos evidencian los peligros de esa doctrina?
Elaborado por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
(1) https://es.aleteia.org/2015/08/13/teologia-de-la-prosperidad-el-evangelio-de-la-avaricia/2/
