Muchos sienten confusión cuando leen estos pasajes en la Biblia:
“El que no está contra nosotros está con nosotros” (Mc 9, 38-40). Y también éste: “Tomando Juan la palabra, dijo: ‘Maestro, hemos visto a uno que hacía uso de tu nombre para echar fuera demonios, y le dijimos que no lo hiciera, pues no te sigue junto a nosotros.’ Pero Jesús le dijo: «No se lo impidan, pues el que no está contra ustedes está con ustedes» (Lc 9, 49-50).
Analicemos ambos pasajes:
En ninguno de los dos textos bíblicos Jesucristo dijo: “El que no está contra mi, está conmigo”. Él utiliza el plural “nosotros” y “ustedes”; por lo tanto está hablando, en consecuencia, de su Cuerpo, la Iglesia, y no de personas externas o separadas de ella. Se debe tener muy en cuenta que la comunión con Cristo pasa necesariamente por la comunión con su Iglesia; o al revés, sin la comunión con su Iglesia no hay comunión con Cristo. ¿Por cuál motivo o razón? Porque Cristo y su Iglesia son un mismo Cuerpo del cual Él es la Cabeza (cf. Ef 1, 22-23; 5, 23-29; Col 1, 19-25). ¿Cómo pueden muchos grupos separados de la Iglesia Católica que se hacen llamar cristianos, asegurar y creer que recibieron a Cristo, cuando tan ferozmente satanizan y calumnian contra la Iglesia que fundó el mismo Señor al que ellos dicen seguir? ¡Hay algo allí que no cuadra!
¿A quién se refiere la palabra de Cristo en Lc 9, 49-50?
A la comunión en la diversidad que habita en la Iglesia de Cristo. La Iglesia es un jardín con flores de diversas especies, tamaños, formas y colores, pero todas son, al fin, flores que embellecen un mismo jardín en torno a un mismo suelo que las une: Pedro y los demás apóstoles en sus sucesores (cf. Ef 2, 20) y un solo Señor y dueño de todo el Jardín: Jesucristo. Estamos hablando de congregaciones, institutos, carismas, movimientos y fuerzas que el Espíritu Santo suscita y que hacen vida en la misma Iglesia, sin que vayan juntas a todos lados a hacer su trabajo para Cristo: Jesuitas, Franciscanos, Salesianos, Dominicos, Opus Dei, Cursillos de Cristiandad, Legión de María, Renovación Carismática, Neo catecúmenos, etc.
Para compartir:
1.- ¿Cómo entendemos el papel de la Iglesia como el Cuerpo de Cristo en relación con la comunión y el ministerio, a la luz de los pasajes de Mc 9, 38-40 y Lc 9, 49-50?
2.- ¿Cómo podemos responder a aquellos que se consideran cristianos y afirman tener una relación con Cristo mientras critican o rechazan la Iglesia Católica?
3.- En el contexto del «jardín» que representa la Iglesia, ¿cuál es la importancia de reconocer y valorar la diversidad de carismas y movimientos dentro de la unidad de la fe católica?
Elaborada por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc