¿Quién es el Portero de Jn 10, 3?
En este versículo, algunas traducciones bíblicas usan el término «cuidador»; pero, en cualquier caso, está revelado que hay alguien cumpliendo esa función en la Puerta.
Surge una incógnita: el Portero no puede ser la misma Puerta, ni viceversa. Los porteros tienen por oficio custodiar las llaves de la entrada que se les encomienda y decidir quiénes pasan, según las órdenes de su superior. Ya sabemos que la Puerta es Cristo (cf. Jn 10, 7.9); pero entonces:
¿Quién es ese «portero» que aparece en Jn 10, 3?
La respuesta está en Mt 16, 19. Solo al apóstol Pedro le dio Cristo las llaves de la única Puerta de entrada al Reino de los Cielos. No tendría sentido que la Puerta fuera eterna y el portero solo por unos años. Era necesario nombrar siempre un sucesor (cf. Hch 1, 15-26; Sal 109, 8).
Esto aparece prefigurado en Ex 18, 24-26, donde Moisés designó jefes para atender al pueblo habitualmente, mientras él resolvía los asuntos más delicados. Así, el Pastor designado por Cristo para apacentar a todas las ovejas debía proveer siempre al rebaño de legítimos pastores (cf. Hch 13, 2-3; 1Tm 4, 14; Tt 1, 4-5).
Ante ese «Portero» tuvo que presentarse el gran San Pablo para certificar y legitimar su ministerio como apóstol de los gentiles (cf. Ga 1, 11-12; 2, 1-9). Pablo nos dio un elocuente ejemplo de humildad y obediencia a Cristo, dejando una lección para todos aquellos que hoy se presentan como pastores sin tener esta comunión apostólica.
Para compartir:
1.- ¿Cuál es la importancia del rol de Pedro como «portero» y cómo se relaciona con la autoridad del Papa?
2.- Según Jn 10, 3 y Mt 16, 19, ¿por qué es necesario un sucesor para velar por el rebaño?
3.- ¿Cómo influye el ejemplo de Pablo ante Pedro en nuestra comprensión de la obediencia en la fe?
Elaborada por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc
