Remedio Contra La Soberbia
Si una dificultad desafiante tiene la soberbia es su forma de solaparse adquiriendo el camuflaje de su oponente vencedor: la humildad. San Josemaría Escrivá de Balaguer recomienda la ascesis cristiana de la confesión frecuente bien preparada, poniendo un énfasis especial en su preparación a través del examen de conciencia:
«En primer lugar el lograr un conocimiento propio (examen de conciencia) íntimo y plenamente sincero, que lleva a vivir la virtud de la humildad. Es de gran utilidad la meditación de la humildad vivida por Cristo, “que se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz” (Flp 2, 8). De este modo, con la verdadera humildad se vence la soberbia, que constituye una de las tareas morales más importantes y difíciles de la vida cristiana porque la soberbia se disfraza de los más variados ropajes y trata incluso de arruinar hasta la misma virtud. No es de menor importancia para poder luchar con eficacia contra ella el detectar las manifestaciones ordinarias de soberbia: “Oímos hablar de soberbia, y quizá nos imaginamos una conducta despótica, avasalladora: grandes ruidos de voces que aclaman y el triunfador que pasa, como un emperador romano, debajo de los altos arcos, con ademán de inclinar la cabeza, porque teme que su frente gloriosa toque el blanco mármol.
Seamos realistas: esa soberbia sólo cabe en una loca fantasía. Hemos de luchar contra otras formas más sutiles, más frecuentes: el orgullo de preferir la propia excelencia a la del prójimo, la vanidad en las conversaciones, en los pensamientos y en los gestos; una susceptibilidad casi enfermiza, que se siente ofendida ante palabras y acciones que no significan en modo alguno un agravio”» (J. Escrivá de Balaguer, ib.)(1).
El antídoto para impedir que la falsa humildad haga casa en el interior del hombre es no dejar que el Sacramento de la Confesión sea corroído por la rutina, la mera costumbre, el hacerlo por mero cumplir, y convertirlo en auténtica experiencia de conversión a Cristo. Hay mucho que hacer en este sentido, ya que son pocos los que antes de confesarse hacen un adecuado y suficiente examen de conciencia.
Para compartir:
1.- San Josemaría habla de una “susceptibilidad casi enfermiza”: ¿Por qué creen que sentirnos ofendidos con facilidad es, en el fondo, una manifestación de orgullo?
2.- ¿Cómo podemos transformar nuestro examen de conciencia para que deje de ser una “rutina” y se convierta en un verdadero encuentro sincero con nuestra propia realidad ante Dios?
Elaborado por:
P. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
(1) Remedios contra la soberbia. (1991). Gran Enciclopedia Rialp (6.ª ed., Vol. 21). Ediciones Rialp.
