No es lo mismo leer un libro estando solo que teniendo al lado al autor que lo escribió. Estando sólo tendremos una interpretación mucho más limitada e insegura que si recibimos de su autor la explicación del mismo y la respuesta oportuna a los interrogantes que puedan provenir de la lectura de cualquiera de sus páginas.
Esto sucede, tal cual, con la Biblia. Tenemos dos opciones de método: Leerla, pretendiendo entenderla a solas; (¡Sola Biblia basta!) método protestante; o hacerlo teniendo la guía de quien nos dio la Biblia (Dios, a través de la Iglesia que la elaboró). De modo más específico: El primer método, – según como cada quien la interprete – es semilla de división; y, el segundo, guiados por la Iglesia que nos dio la Biblia, es semilla de unidad.
Gráficamente sería: ¿Sólo la Biblia? – método protestante – Piensa en alguien que la lee y el dirigente que dice ser pastor y asegura tener la interpretación correcta. ¿Y el segundo, la Biblia y la Iglesia? Imaginamos a alguien en Misa oyendo la Biblia proclamada y explicada por la misma Iglesia madre que usó Dios para escribirla y elaborarla. El método protestante es incertidumbre y sin respaldo histórico desde Cristo hasta hoy; depende en absoluto de un hábil orador que convence con su elocuencia a ingenuos y desinformados. El método católico es confianza y seguridad, porque tiene presente la explicación que de ella hace la extraordinaria historia de la interpretación hecha por grandes Padres y Doctores de la Iglesia, más los Documentos del Magisterio y los Ministros de la Iglesia que inspirados por el Espíritu Santo, durante más de 20 siglos, han acompañado al Pueblo de Dios en la lectura e interpretación correcta de la Biblia.
Es incomparable la razón por la cual cualquier persona sensata e inteligente opta por el segundo método y no por el primero. Nada más este detalle: Nunca se ha multiplicado tanto la división entre los cristianos como entre el siglo XX y XXI, justo cuando más se ha multiplicado en todos los países la Biblia, sea de modo impreso o digital. Significa con eso que la sola Biblia no es capaz de unir a la humanidad en torno a Cristo, sino que más bien, ha fragmentado el testimonio de la unidad entre los bautizados.
‘Biblia e Iglesia’ inspira confianza y salvación, ‘Biblia sola’, es sinónimo de aventura, improvisación y extravío de quien la lee o la explica.
Como decía el Papa Benedicto XVI: “Si la Biblia contiene la Palabra de Dios, la Tradición de la Iglesia la conserva y la transmite fielmente, para que las personas de todos los tiempos puedan acceder a sus inmensos recursos y enriquecerse con sus tesoros de gracia. Por eso la Iglesia, “en su doctrina, en su vida y en su culto transmite a todas las generaciones todo lo que ella es, todo lo que ella cree”…” (1)
Para compartir:
1.- ¿Cuál es la principal diferencia entre el método de interpretación protestante y el católico según el texto?
2.- ¿Por qué el texto afirma que la sola presencia de la Biblia (impresa o digital) no garantiza la unidad de los cristianos?
3.- Según la cita del Papa Benedicto XVI, ¿cuál es la función específica de la Tradición respecto a la Palabra de Dios?
Elaborada por:
P. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
(1) Benedicto XVI. (2013). Transformados por la fe: Catequesis de Benedicto XVI en el Año de la Fe (2012-2013) (P. Olmos, Comp., p. 25). Ediciones Logos
