
a) Por la Biblia
El muro de rechazo que el protestantismo levanta contra la Iglesia Católica se desmorona de forma abrupta cuando el creyente descubre la genealogía de su fe: la Biblia que sostiene en sus manos tiene sello, custodia y origen católico. Nada en este mundo, ni el Maligno, puede contra esta solemne verdad. La Escritura no es un agente libre; es un instrumento de unidad divina que impide la ruptura total. Mientras un protestante recurra a las Sagradas Escrituras, permanece —aun sin saberlo— injertado en la autoridad de la Iglesia que las canonizó.
Este lazo sagrado es una fuerza imparable. Al pasar los siglos, la misma Biblia que una vez fue usada para justificar la separación, se convertirá en el camino de regreso. Presenciamos hoy un «Nuevo Éxodo»: así como Israel volvió de la cautividad en Babilonia hacia la Tierra Prometida, millares de bautizados están rompiendo las cadenas de la desinformación para volver a casa. La ruptura que Martín Lutero ocasionó en el siglo XVI está siendo sanada por la misma Palabra que él pretendió aislar. El retorno a la Iglesia Madre no es solo una posibilidad; es un movimiento histórico en pleno desarrollo que doblega el juicio humano ante la soberanía de Dios.
b) Por el bien que hacen con la Biblia
La caridad católica es una fuente oculta en las sectas. Es tan vasta que alimenta incluso a quienes la niegan. Todo fruto espiritual, toda conversión y todo bien que las sectas logran mediante la lectura de la Biblia es, en esencia, un beneficio derivado de la Iglesia Católica. Ellos beben de un pozo que no cavaron; usan un tesoro que no les pertenece por derecho de origen, sino por la generosidad de la Iglesia que lo preservó.
Para que el protestantismo pudiera reclamar una obra de caridad independiente, tendría que inventar una Biblia ajena a la historia católica, algo que es física y espiritualmente imposible.
Este hecho irrefutable actúa como una marea silenciosa que va erosionando el orgullo de la separación. Al final, el deseo ardiente de abrazar la Verdad sin fragmentos —que es abrazar al mismo Jesucristo— vencerá la resistencia. La caridad multiplicada a través de la Biblia es el hilo de seda que está conduciendo a los cautivos de vuelta al único redil de Cristo.
Para compartir:
1.- Si la Biblia es el mapa que guía hacia la Verdad, ¿Cómo puede alguien seguir el mapa y rechazar al mismo tiempo a la Iglesia que lo escribió y lo entregó al mundo?
2.- ¿Por qué el retorno de los cristianos a la Iglesia Católica se compara con el fin de la cautividad en Babilonia, y qué papel juega la humildad en este proceso?
Elaborado por:
P. Héctor Pernía, mfc