El Poder Del Nombre De Jesús Y La Autoridad Espiritual (Parte I)
¿Qué dice la Palabra de Dios?
a. “El que comete pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para esto se manifestó el Hijo de Dios: para deshacer las obras del diablo.” (1Jn 3, 8). Este pasaje da a entender que el nombre de Jesús tiene realmente eficacia de protección y liberación en las personas que luchan por salir del pecado y no caer de nuevo; además, amonesta a quien quiere beneficiar del poder del nombre de Jesús estando en apostasía o habiendo renegado de la fe y de sus obligaciones como cristiano.
b. “Por eso Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor para gloria de Dios Padre.” (Flp 2, 9-11).
La virtud del honor, la grandeza y el poder de Cristo inspiran y mueven a tener confianza absoluta en invocarle para pedir su protección y liberación ante cualquier perturbación o ataque demoníaco.
Según el Catecismo de la Iglesia Católica:
(n. 432) “El nombre de Jesús significa que el Nombre mismo de Dios está presente en la persona de su Hijo (cf. Hch 5, 41; 3 Jn 7) hecho hombre para la redención universal y definitiva de los pecados. Él es el Nombre divino, el único que trae la salvación (cf. Jn 3, 18; Hch 2, 21) y de ahora en adelante puede ser invocado por todos porque se ha unido a todos los hombres por la Encarnación (cf. Rm 10, 6-13) de tal forma que «no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos» (Hch 4, 12; cf. Hch 9, 14; St 2, 7). (1)
(n.° 450) “Desde el comienzo de la historia cristiana, la afirmación del señorío de Jesús sobre el mundo y sobre la historia significa también el reconocimiento de que el hombre no debe someter su conciencia a ningún poder terreno, sino sólo a Dios Padre y al Señor Jesucristo.” (2)
Para compartir:
1.- ¿Qué implica para ti invocar el nombre de Jesús con fe y reverencia en tu vida cotidiana?
2.- ¿Cómo podemos discernir cuándo y cómo ejercer la autoridad espiritual de forma legítima dentro de la Iglesia?
Fuente:
(1) Iglesia Católica. (1997). Catecismo de la Iglesia Católica (n.° 432). Libreria Editrice Vaticana.
(2) Ibid.