¿Cómo Afecta La Desidia En Los Demás?
A continuación, algunas orientaciones para lograr vencer la desidia:
Revisar y renovar frecuentemente los proyectos de emprendimiento y las formas de convivencia, asegurando que éstos sean cónsonos con los objetivos de la organización y/o comunidad. Hay casos donde la desidia obedece a que los objetivos caminan muy lejos de las expectativas y necesidades reales de quienes deben llevarlos a cabo o que los niveles de comunicación interna se encuentran en pésimas condiciones.
Si se trata de una persona que actúa con evidente negligencia e inercia en sus responsabilidades, antes que actuar directamente con sanciones, se ha de ir a ella con caridad cristiana y practicar lo que en una oportunidad el papa Francisco (2020) aconsejó tener muy en cuenta: la «ESCUCHOTERAPIA»; no sea que, mientras están creyendo que no hace sus deberes por desidia, ella lo esté haciendo por otros motivos que le afectan e impiden atender como es debido sus tareas: enfermedad, dificultades familiares, conyugales, entre otros.
Por eso, es necesario meditar pacientemente el pasaje bíblico *Mt 18, 15-20* y seguir la luz de Cristo para remediar las diferencias con los demás. También es prudente dejarse iluminar por la advertencia que nos da en Ga 6, 1-5:
«Hermanos, si alguien cae en alguna falta, ustedes, los espirituales, corríjanlo con espíritu de bondad. Piensa en ti mismo, porque tú también puedes ser tentado. Lleven las cargas unos de otros, y así cumplirán la ley de Cristo. Si alguno se cree algo, cuando no es nada, se engaña a sí mismo. Que cada uno examine sus propias obras y, si siente algún orgullo por ellas, que lo guarde para sí y no lo haga pesar sobre los demás. Para esto sí, que cada uno cargue con lo suyo».
Aplica pequeñas estrategias que te ayuden a salir de la desidia
Haz una lista para identificar lo que tienes que hacer, y comienza por atender y poner al día aquello que sea más simple y rápido hacer. La clave es empezar.
Haz una cosa a la vez, No dejes para después lo que vayas encontrando a tu paso que sea sencillo y rápido de adelantar.
Mantente visualizando la meta que quieres alcanzar y no vayas solo. Acompáñese de personas de confianza, y eso te ayudará a ir más rápido, seguro y motivado.
Infórmate primero de la causa, antes de opinar, juzgar y decidir
«En la medida en que la negligencia es consentida o pretendida, se convierte en vicio de irresponsabilidad y ausencia de ética. Y, en la medida en que es rasgo de personalidad y de carácter, se debe rechazar y combatir como opuesta a la conciencia responsable». (1)
En este tipo de casos, habiéndo agotado todos los recursos posibles, para preservar el bien moral de muchos, se hace necesario tomar firmes decisiones disciplinarias correctivas. Éste ha de ser el último paso a dar.
Para compartir:
1.- ¿Cómo hemos experimentado en nuestras propias vidas los efectos de la desidia de otros, ya sea en contexto familiar, laboral o comunitario, y qué aprendizajes podemos extraer de esas experiencias?
2.- ¿Qué estrategias individuales podemos desarrollar para combatir nuestra propia desidia y cómo podemos invitar y motivar a otros a unirse en este proceso de superación?
Elaborado por:
P. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
(1) Chico, González P. «Negligencia».
Diccionario de Catequesis y Pedagogía Religiosa