Testimonio n° 4: “Recomendación a quienes fuman cigarro”
Continuación de la entrevista a la profesora Enedina Márquez, de Santa Ana del Táchira..
Sac: Padre Héctor Pernía, mfc.
Prof: Profesora Enedina Márquez.
Sac: Profesora Enedina, ¿qué le dirías a personas alejadas de la Iglesia, de escaso conocimiento de la fe; como educadora, con tantos años de experiencia en la docencia, para ayudarles a entrar en conciencia de que deben dejar el vicio del cigarro?
Prof: Yo pienso que, uno como persona tiene que saber la importancia que uno tiene en la vida. Nosotros somos creados por Dios, y somos muy importantes; nos debemos amar y respetar mucho a nosotros mismos. Y, si un vicio de esos nos va a querer arrancar la felicidad, que uno tenga que estar amarrado, o ser esclavo de eso para estar bien, y nos va a venir a dañar la salud y todo lo maravilloso que Dios nos da, es preferible sufrir un poco la ausencia de ese vicio que ir a perder nuestra salud, hasta nuestra alma, porque todo conlleva a una misma cosa. Porque, al estar el cuerpo malo, también sufre el alma. Si el cuerpo está mal, el alma también lo siente; siente que la maltratamos si no le damos al cuerpo el cuidado que debemos, porque es templo de Dios. mientras que, si tenemos las dos cosas juntas bien; y, más que todo, el alma bien, la conciencia, el saber que tenemos que buscar el bien para nosotros. Es que nosotros valemos mucho, y si eso no lo apreciamos, el alma lo sufre bastante, porque la hizo Dios y Dios sufre también cuando nos hacemos daño a nosotros mismos.
La persona, aunque lo trate de ocultar y evitar, igual siente cuando no tiene paz. Si está intranquila. Nosotros valemos mucho, y eso es lo más importante. No nos vamos a dejar dominar de algo superficial que, en vez de ayudarnos, nos causa daño, siendo nosotros seres con inteligencia para saber diferenciar entre el bien y el mal, ponernos nosotros a hacer algo que dañe el cuerpo, que malgaste el dinero que se necesita para otras cosas que realmente le hacen falta, y que le pertenece a la familia. El dinero con el que compra el cigarro no es suyo, tal como piensa. Le pertenece al bien de la familia o de la comunidad e institución de la que Dios le hizo miembro o responsable.
Para compartir:
1-. La profesora señala que «si el cuerpo está mal, el alma también lo siente». ¿Cómo podemos fortalecer nuestra conexión entre el cuidado del cuerpo y el bienestar espiritual? ¿Qué prácticas podríamos incorporar en nuestra vida diaria que promuevan tanto la salud física como la salud espiritual?
2-. En su testimonio, la profesora menciona que no debemos permitir que algo superficial nos domine. ¿Qué estrategias podemos emplear para liberarnos de las adicciones y evitar que se conviertan en una forma de esclavitud?
Elaborada por:
P. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
Todo el contenido de la publicación fue tomado de la ‘Guía de Auxilio Espiritual’ (2024) elaborada por el mismo autor de esta publicación.