Apologética en la Liturgia de la Palabra
Sábado, XXI Semana del T. Ordinario
Lecturas del día: 1Cor 1, 26–31; Sal 33, 12–13, 18–21; Mt 25, 14–30
Comentario:
El evangelio de hoy viene a exhortarnos a ser consecuentes con los talentos que Dios nos da. Con esta parábola Jesús quiere enseñarnos que si nos preocupamos por producir y rendir el dinero que administramos, cuánto más no vamos a administrar, y a procurar que nuestros ´talentos´ sean multiplicados al 100%. Asimilar que todos y cada uno de nosotros tenemos unas virtudes, o aunque sea una sola, en la cual Dios se ha manifestado para que glorifiquemos su Nombre. El hecho de ser virtuosos nos viene de la Gracia de nuestro Padre celestial. Seamos sencillos y comprendamos que cada uno es miembro del cuerpo de Cristo, de su Iglesia.
Nuestros hermanos esperados, en un alto porcentaje son arrogantes y se ufanan de ser ´los elegidos del Señor´, pregonan que serán salvos, tanto que están convencidos que con sólo orar y decir que Cristo habita en su corazón así será. Ellos denigran de nuestra condición pecadora, sin advertir que es una condición humana, de la carne, ya lo decía Pablo: “No soy yo quien obra el mal, sino el pecado que habita en mí” (Rom 7, 17). Y cuando advierte a los discípulos: “Porque, mientras haya entre vosotros envidia y discordia ¿no es verdad que sois carnales y vivís a lo humano?” (1Cor 3,3). Dice además: “Si alguno entre vosotros se cree sabio según este mundo, hágase necio, para llegar a ser sabio;” (1Cor 3,18). “Así que, no se gloríe nadie en los hombres, pues todo es vuestro: ya sea Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente, el futuro, todo es vuestro; y vosotros, de Cristo y Cristo de Dios.” (1Cor 3,21-23). “Hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo; y diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo” (1Cor 12,3-4).
Y más importante aún, los católicos, ya que al ser miembros de la Iglesia que Cristo fundó, estamos más obligados moralmente que los protestantes y que cualquier persona a dar ejemplo. Hoy estamos sufriendo de enormes grietas que todo el mundo las está viendo, porque la actitud de la arrogancia nos ha hecho muchísimo daño y en una de las enormes causas por las que muchos protestantes no logran ver en la Iglesia Católica la Iglesia que Cristo fundó.. Porque dicen… Humm… ¿SANTA? ¡De santa no tiene nada! ¿Acaso por ser la Iglesia fundada por Cristo no nos puede hacer creer que ya estamos salvos y que los protestantes van todos para el infierno? De veras que esta publicación nos debe hacer recapacitar tanto a católicos como a protestantes. ¡A todos por igual nos hace falta mucha humildad!
Por lo tanto, si somos de Dios, debemos permitir que el Espíritu Santo habite y actúe en nosotros, para actuar de acuerdo a su voluntad, para que produzcamos el fruto esperado, de lo contrario nos haremos acreedores de muchos azotes (Lc 12,47).
Somos depositarios de los talentos distribuidos por nuestro Padre. Todos poseemos un don que viene a ser cimiento para la Iglesia de Cristo. Para que seamos uno, con un mismo sentir y con un mismo actuar. Así que intentemos ser siervos útiles y no negligentes para que con su ayuda podamos decirle, el día de su venida: “Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco.” (Mt 25,20).
Para compartir:
1.- ¿Qué talentos posees?, ¿Cómo los usas?
2.- ¿Te consideras miembro del cuerpo de Cristo? ¿Cómo lo manifiestas?
Elaborada por:
Adelina Ruíz Mfc.
