Apologética en la Liturgia de la Palabra
XXIII Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo B. Año impar.
Lecturas del día: Is 35, 4–7; Sal 145, 6–10; St 2, 1–5; Mc 7, 31–37.
Comentario:
La íntima correlación profética entre la primera lectura del libro de Isaías y el pasaje del evangelio de hoy, revelan que es Cristo, Dios en persona, que ha venido a sanar los ciegos y hacer oír a los sordos. Esta hermosísima revelación es vital para fundamentar ante un musulmán, un judío o un Testigo de Jehová, que Cristo es el Dios único y verdadero anunciado desde antiguo por los profetas para salvar la humanidad.
Si se interpretara y se mirara a Cristo, tan solo desde el texto evangélico que nos trae este domingo, no faltaría quien se hiciera un concepto de Cristo, tan solo, como de alguien muy bueno o un gran profeta que hace milagros sobrenaturales y se compadece con los más pobres y necesitados, y hasta allí sabrían de Él. Le quedaría un conocimiento de Cristo desfasado, sesgado, irreal. De ahí su radical ruptura con el cristianismo.
Si a Cristo lo buscaran en la amplitud y profundidad de toda la Sagrada Escritura, tendrán, en consecuencia, un conocimiento de Cristo muy diferente y real. Cantarían llenos de gozo: «El profeta nos anuncio: «Mirad que vuestro Dios viene…. Él vendrá y nos salvará“. (Is 35, 4). Aquí entre nosotros está, Mirad que a los ciegos hace mirar, que a los sordos hace escuchar (v. 5.).
Desconcierto habrá en cualquier Testigo de Jehová que abra la Biblia que su propia organización le asegura ser la única confiable, y se pregunte: «¿Por qué razón nos obligan a creer y a convencer a los demás que Cristo no es Dios, si en la Biblia que ellos nos dan, la profecía que se lee en Is 35, 4-7, que se refiere a Cristo, dice que Él es Dios en persona que nos vino a salvar, Dios redentor y misericordioso que a los ciegos y sordos sanó»?
Sean tus propios ojos Testigos de cómo se lee esa profecía sobre Cristo que aparece en el libro de Isaías: ‘»Miren! Su propio Dios vendrá con venganza, Dios vendrá con castigo. Él vendrá y los salvará. En ese tiempo, los ojos de los ciegos serán abiertos y los oídos de los sordos serán destapados. En ese tiempo, el cojo trepará como un ciervo y la lengua del mudo gritará de alegría“ (Is 35, 4-7).
Ya los Padres de la Iglesia veían en ese pasaje del evangelio de hoy el anuncio de la divinidad de Cristo. San Efrén decía: «hace desaparecer los defectos y resucita a los muertos a fin de que podamos reconocer que gracias a su cuerpo «en el que habita la plenitud de la divinidad» (cf. Col 2,9). (1)
Para compartir:
1.- ¿De qué modo se nos manifiesta la revelación de la divinidad de Cristo en la Liturgia de hoy?
2.- ¿De qué manera podemos ayudar a que reconozcan que Cristo es Dios, las religiones y sectas que se oponen a aceptar ese Dogma tan fundamental de la Fe cristiana?
Elaborado por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
(1) Efrén de Siria; Sermón: Se realiza un acto creador. «Le metió los dedos en los oídos y le tocó. deiverbum.org/mc-07_31-37/
