
Cuando de recibir críticas se trata, de ordinario se las ve como lanzas venenosas de las que hay que protegerse y evitarlas; pero, cuando queremos hacer críticas a los demás, solemos sacar siempre algún motivo que las justifique.
Aprender a recibir y hacer críticas es una tarea pendiente en los servidores de la iglesia y en el seno de muchas familias, ya que muchos se deprimen fácilmente y tienden a querer retirarse e irse, dejando atrás un apostolado, un servicio, una responsabilidad. Todos necesitamos madurar asumiendo una actitud muy diferente, haciendo de estos momentos incómodos y amargos, una ocasión propicia para mejorar nuestra personalidad y ser más estables ante las adversidades.
A continuación, algunos pasajes del Antiguo Testamento para reflexionar y descubrir cómo las críticas pueden hacerle mucho bien a quien las recibe con humildad y mansedumbre:
«El hierro con hierro se afila; y el hombre afila el rostro de su amigo.» (Prov 27, 17). El hierro sería, según este caso, cada persona áspera y poco fraterna en la manera de decir las cosas, aun cuando esté diciendo la verdad. El Señor nos enseña que las críticas, recibidas con serenidad y reflexión, pueden ser de gran utilidad personal y espiritual.
«No repitas nunca lo que se dice, y en nada sufrirás menoscabo» (Sir 20, 19). Se evitan muchos conflictos si aprendemos a gobernar la boca, a vigilar las palabras que usamos, para no decir más de lo que realmente es útil y necesario. La Palabra de Dios ordena no difundir rumores ni críticas infundadas. Quien obedece, logra proteger la reputación propia y de otros.
Nunca llega a sabio el que nunca acepta que le critiquen o le humillen. En Prov 15, 31: dice: «El oído que escucha las reprensiones de la vida, entre los sabios habitará.» El perfeccionamiento de un artista, de un pintor, de un cantante, de cualquier oficio, lo alcanza también toda persona que acepta el desafío de entrenarse, una y otra vez, en recibir críticas de los demás y trabajar sobre esas críticas para mejorar y crecer en su personalidad. Sentirá mucho más cariño y gratitud por quienes le han criticado que por los demás que le llenaban de alabanzas y reconocimientos.
Para compartir:
1.- ¿Cómo puedes cambiar tu perspectiva sobre las críticas para verlas como oportunidades de crecimiento personal y espiritual en lugar de ataques negativos?
2.- ¿Qué estrategias podrías implementar para recibir críticas de manera más constructiva y con una actitud abierta hacia la mejora personal?
Elaborado por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc