El Demonio Puede Actuar De Dos Maneras En Las Personas
a. Acción ordinaria
Consiste en ataques espirituales al alma, realizados a través de la tentación y el pecado. Esta acción ordinaria es la más letal y dañina, porque el demonio se apropia del alma de la persona, ya que el pecador, normalmente consciente, acepta las mentiras que él propone. Como se menciona en el Catecismo de la Iglesia Católica: “La seducción del demonio se presenta bajo la forma de una mentira seductora” (CIC 397).
Por lo tanto, la persona que peca voluntariamente entrega su alma, sin necesidad de realizar un pacto explícito para venderla; basta con un pecado mortal para que ya haya entregado su alma al demonio.
La solución contra la acción ordinaria del demonio está en los sacramentos de la Iglesia. La persona que no se haya bautizado debe comenzar por allí. En el caso de un bautizado que reincide en el pecado, lo conveniente es el Sacramento de la Confesión. Jesús dice en el Evangelio: “Todo lo que atéis en la tierra, quedará atado en el cielo” (Mt 18, 18), lo que manifiesta el poder del sacramento para liberar el alma de la esclavitud espiritual que se deriva del pecado.
La mayoría de las personas no sienten temor ante esta acción ordinaria, pues con frecuencia les resulta placentera debido al engaño del pecado.
b. Acción extraordinaria
Son ataques espirituales al cuerpo, visibles y detectables de diversas formas. Estos ataques son conocidos como posesiones. En la Sagrada Escritura encontramos múltiples relatos donde Jesús libra a las personas de tales posesiones, como en el caso del endemoniado de Gerasa (Mc 5, 1-20). La persona poseída es tomada por el demonio, quien sustituye la personalidad y suele moverse, mirar y hablar a través de ella.
Los ataques extraordinarios también incluyen:
– Vejaciones: ataques físicos como golpes, arañazos, moretones o enfermedades sin explicación médica.
– Obsesiones: asedio psicológico y emocional que afecta la psique, semejante a enfermedades psiquiátricas, pero sin las incoherencias típicas de estas.
– Infestaciones: ataques a los bienes de los hijos de Dios, como casas, animales o automóviles.
Estas acciones extraordinarias del demonio se enfrentan con oraciones de liberación o exorcismos. Según la tradición de la Iglesia, el exorcismo es “una oración que pide la ayuda de Dios contra el mal” (CIC 1673), y constituye la vía normal para sanar y combatir este tipo de acciones.
Para compartir:
1.- ¿Cuál es la diferencia entre la acción ordinaria y la acción extraordinaria del demonio, y cómo se manifiestan en la vida de las personas?
2.- Según el Catecismo de la Iglesia Católica, ¿qué papel juegan los sacramentos en la liberación del alma frente a la acción ordinaria del demonio?
Elaborada por:
P. Domingo Pernía
