Apologética en la Liturgia de la Palabra
Sábado, XXVIII Semana del Tiempo Ordinario. Ciclo B.
Lecturas del día: Rm 4, 13. 16–18; Sal 104, 6-7. 8-9. 42-43; Lc 12, 8–12
Comentario:
En el evangelio de hoy Cristo nos advierte:
“Si uno se pone de mi parte delante de los hombres, también el Hijo del Hombre se pondrá de su parte delante de los ángeles de Dios; pero el que me niegue delante de los hombres, será también negado él delante de los ángeles de Dios.” (Lc 12, 8)
La ligereza y superficialidad nos hacen pasar apenas un momento la mente a recordar o recordar la triple negación de Pedro a Cristo durante las horas de la Pasión. Pero, nosotros, ¿de qué modo le negamos? ¿cuándo lo hacemos? Pedro, con sólo tres negaciones lloró amargamente y se convirtió. ¿Y nosotros?, ¿qué nos pasa que no lloramos las nuestras?
Negamos a Cristo…:
Cuando habiéndonos bautizado vamos y nos volvemos a “bautizar” fuera de la Iglesia Católica o nos cambiamos a otra religión;
Cuando, ante el marginado y necesitado, evadimos la mirada y actuamos con indiferencia o violencia (cf Mt 25, 35-40).
Cuando decimos ser cristianos, pero en instancias legislativas y judiciales, o en cualquier lugar, guardamos silencio cómplice ante atropellos, violaciones, calumnias, alteraciones de la Ley Natural y la Dignidad Humana.
Cuando el católico niega ser evangélico o cristiano, ¿no está negando ser de Cristo? Porque a esto no veo quién le preste atención me detendré un poco más:
Gran parte de los católicos negamos a Cristo a menudo, pues siendo bíblica e históricamente los verdaderos evangélicos y cristianos, hacemos caso omiso a su advertencia en Gal 1, 6-9, y andamos identificando como evangélicos o cristianos a quienes alteran el evangelio y vienen con un evangelio diferente. ¡Llamemos por su nombre las cosas! Actuando así enlodamos el camino para que los que vienen atrás no sepan quién es quién, y a dónde ir.
En el martirologio romano se recoge un heroico testimonio de las Santas Perpetua y Felicidad. (1) El padre de una de ellas la presionaba para que negara ser cristiana, y así le contestó:
“Padre –le dije-, ¿ves, por ejemplo, ese utensilio que está ahí en el suelo, una orza o cualquier otro?”
– Lo veo –me respondió.
– ¿Acaso puede dársele otro nombre que el que tiene?
– No.
– Pues tampoco yo puedo llamarme con nombre distinto de lo que soy: cristiana.”
Como al ‘pan’ que le decimos ‘pan,’ y al ‘vino’ que le decimos ‘vino’, todo católico que sigue de corazón a Cristo, llámese y declárese ‘cristiano’, pues a Cristo se unió en su bautismo; y preséntese ‘evangélico,’ pues, fielmente, según el evangelio (cf Mt 28, 18-20), bautizado está.
A Cristo también le negamos cuando, con premeditación, quemamos, rompemos o damos testimonio contra las imágenes que representan a nuestro Señor Jesucristo o a sus Santos.
Cuando nos apartamos de la recta doctrina y caemos en apostasía. Así lo dice en 2Jn 9-11: “Todo el que se excede y no permanece en la doctrina de Cristo, no posee a Dios. El que permanece en la doctrina, ese sí posee al Padre y al Hijo…”
Para compartir:
1.- ¿Cómo resumirías, en pocas palabras, lo aprendido en esta publicación?
2.- ¿De qué otros modos se comete el pecado de negar a Cristo?
Elaborado por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
(1) Documento en línea: Martirologio Romano; Santas Felicidad y Perpetua. Martirio de las santas Felicidad y Perpetua (c. siglo III) nn. 2-3. deiverbum.org/lc-12_08-12/
