
¡Así como lees! “La carga más pesada de cada quién es sí mismo”. De ese modo titula San Pedro Damián su comentario a las palabras de Pedro al Señor: «Lo hemos dejado todo y te hemos seguido» (Mt 19, 27).
Y, ¿por qué somos nosotros mismos tal carga pesada? Esto dice San Pedro Damián: (1)
“En verdad es una gran cosa «dejarlo todo», pero hay una cosa todavía más grande que es «seguir a Cristo» porque, tal como nos lo enseñan los libros, son muchos los que lo han dejado todo pero no han seguido a Cristo. Seguir a Cristo es nuestra tarea, nuestro trabajo, en esto consiste lo esencial de la salvación del hombre, pero no podemos seguir a Cristo si no abandonamos todo lo que nos impide seguirle. Porque «sale contento como un héroe» (Sal 18, 6), y nadie puede seguirle si lleva una pesada carga.»
«He aquí, dice Pedro, que nosotros lo hemos dejado todo», no solamente los bienes de este mundo sino también los deseos de nuestra alma. Porque no lo ha dejado todo el que sigue atado aunque sólo sea a sí mismo. Más aún, de nada sirve haber dejado todo lo demás a excepción de sí mismo, porque no hay carga más pesada para el hombre que su propio yo. ¿Qué tirano hay más cruel, amo más despiadado para el hombre que su propia voluntad?… Por consiguiente, es preciso que abandonemos nuestras posesiones y nuestra propia voluntad si queremos seguir a aquel que no tenía «donde reclinar la cabeza» (Lc 9, 58), y que ha venido «no para hacer su voluntad, sino la voluntad del que le ha enviado» (Jn 6, 38).
Es virtud de grandeza reconocer esa gran verdad: las mayores limitaciones en todos los frentes que intentamos avanzar las hayamos dentro de nosotros mismos; en el carácter, el temperamento, temores, miedos, rabias, enfados, nerviosismos, ingenuidad, desconocimiento de la Palabra de Dios, ignorancia, vicios, impurezas, etc. La liberación de las cargas viene con la renuncia al pecado y el nacimiento a una nueva vida de Gracia, permaneciendo siempre en la libertad de los hijos de Dios.
Para compartir:
San Pedro Damián señala que la carga más pesada que llevamos es nuestro propio yo, entonces:
1.- ¿Qué aspectos de nuestro carácter o nuestras actitudes consideramos que nos impiden seguir a Cristo más de cerca?
2.- ¿Cómo podemos identificar y trabajar en esas áreas para liberarnos de esa carga?
Considerando que la liberación de las cargas proviene de renunciar al pecado y vivir en la Gracia:
3.- ¿Cuáles son las prácticas espirituales que podemos adoptar para fomentar nuestra libertad como hijos de Dios?.
4.- ¿Cómo podemos apoyarnos mutuamente en el camino hacia esta transformación espiritual?
Elaborada por:
P. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
(1) San Pedro Damián, obispo y doctor de la Iglesia. Sermón 9 : PL 144, 549-553. _«Lo hemos dejado todo y te hemos seguido»_ (Mt 19,27). https://www.deiverbum.org/mt-19_23-30/