Apologética en la Liturgia de la Palabra
Sábado, XXXIII Semana del Tiempo Ordinario. Ciclo B.
Lecturas del día: 1Mac 6, 1-13; Sal 9, 2-3.4.6.16.19; Lc 20, 27-40.
Comentario:
Así atacan e insultan con frecuencia la fe de los católicos: «¿De qué sirve que le pidas a los Santos si ellos están muertos?»; o también, «Pidale a Cristo, no a los demonios!». Ah, pero si un católico los desenmascara públicamente como mentirosos; eso, para ellos, y para muchos que dicen ser católicos, es ser violento, agresivo, intolerante, grosero y pare de contar.
Qué triste es ver a católicos llamando la atención a católicos porque defienden en público la fe católica. De una vez los critican de estar peleando o hablando mal de las sectas. Y añaden: «¡Dejenlos tranquilos!». ¿Será que los felicitan si se callan y los aplauden si renuncian a defender la fe? Ten por seguro que los pastores protestantes están sumamente agradecidos con todos esos ministros católicos que rechazan la apologética y con su silencio de omisión aprueban el avance de las sectas arrastrando católicos a sus grupos.
¿Quién hará más daño a la Iglesia Católica? ¿El pastor protestante o el líder católico colaboracionista? La respuesta no hace falta decirla porque está sobre entendida.
Hoy se hace necesario y oportuno responder a quien ofende la intercesión de los Santos con el falso argumento de que, según la Biblia, todos ellos están muertos; y, obvio, si están muertos, pues, ni modo, ¿cómo podrían interceder? Viéndolo así, tienen razón. ¿Verdad?
Veamos la mentira que esconden: ¿es verdad que en la Biblia dice que todos los Santos están muertos o que ellos no existen? Falso. No lo dice en ninguna parte de la Biblia. Existe sólo en el manual doctrinal de las sectas para ofender y atacar la Iglesia Católica.
Respecto a si los cristianos que vivieron y fallecieron santamente están vivos o muertos, en el evangelio de hoy Jesucristo nos responde la pregunta. Dijo el Señor:
«Los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos, no se casarán. *Pues YA NO PUEDEN MORIR, SON COMO ÁNGELES; SON HIJOS DE DIOS, PORQUE PARTICIPAN EN LA RESURRECCIÓN» (Lc 20, 35-36).
Si el mismo Jesucristo dice que las almas de los hallados dignos de la vida eterna ya no pueden morir, ¿Por qué esas denominaciones dicen todo lo contrario?. La razón es una sola: No nacieron de Cristo y no son la Iglesia de Cristo. ¿De quién son? ¿De quién nacieron? ¿Y cuál es su principal razón de ser? ¿Salvar almas o destruir la Iglesia Católica? ¡Saque usted sus conclusiones!.
Para compartir:
1.- Cuando pedimos intercesión a un Santo, ¿nos dirigimos a un muerto o a un vivo?. Argumenta tu respuesta.
2.- ¿Qué evidencias sobre la intercesión de los Santos existen?
Elaborado por:
P. Héctor Pernía, mfc
