Apologética en la Liturgia de la Palabra
Viernes, XXXII Semana del T. Ordinario
Lecturas del día: 2Jn 4–9; Sal 118, 1, 2, 10, 11, 17, 18; Lc 17, 26–37
Comentario:
¡Qué pasmosa ingenuidad e imprudencia la de muchos hermanos católicos!
Saben que conocen muy poco o nada de Biblia y de más de dos mil años de historia de su Iglesia y, aún así, le regalan con pasmosa rapidez e ingenuidad sus ojos y oídos a lecturas, enseñanzas e invitaciones de miembros de las sectas. Miles de pretextos para no asistir a los Sacramentos que el propio Jesucristo estableció para su eterna salvación; y muy complacientes para meterse en sectas fundadas por hombres donde agreden a su propia Iglesia y ofenden la fe que recibieron de sus antiguos padres.
Hoy la palabra de Dios, en la primera lectura, les hace un llamado de atención y les pide reaccionar para que se sacudan la imprudencia y dejen a un lado la ingenuidad. No terminen como Judas Iscariote, vendiendo a Cristo y dejándose comprar por el envolvente “cariño” y las aparentes “ayudas” que les ofrecen en momentos de perturbación o necesidad:
“Cuidad de vosotros, para no perder el fruto de vuestro trabajo, sino para que recibáis una amplia recompensa. Todo el que se excede y no permanece en la doctrina de Cristo, no posee a Dios. El que permanece en la doctrina, ese sí posee al Padre y al Hijo. Si alguno va a vosotros y no os lleva esta doctrina, no lo recibáis en casa ni lo saludéis, pues el que lo saluda se hace solidario de sus malas obras” (2Jn 8-11).
Deben prestar atención a lo que dice el Señor en Rm 16, 17-18, y nunca más volver a decir: «– ¡Eso es lo mismo; porque igual hablan de Cristo!».
“Les ruego, hermanos, que os guardéis de los que suscitan divisiones y escándalos contra la doctrina que habéis aprendido; apartaos de ellos, pues esos tales no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a su propio vientre, y, por medio de suaves palabras y lisonjas, seducen los corazones de los sencillos.”
Si fuese lo mismo porque también hablan de Cristo, ¿por qué ofenden la Santa Eucaristía, el Sacramento de la Confesión o del Orden Sacerdotal diciendo que son tradiciones de hombres y engaños del demonio, siendo el mismo Jesucristo en persona quien los instituyó? ¿En qué consiste entonces, que es lo mismo, si le dicen demonios a las imágenes de Cristo?
Abre los ojos para que los hijos de la apostasía no te hagan tropezar
El lobo se vistió de abuelita para intentar comerse a la Caperucita Roja, y el diablo se te va a vestir de cristiano para tratar de comerte a ti también. Yo sé que no eres avispa, pero si no te avispas como la Caperucita Roja el lobo te va a comer. La Caperucita descubrió que no era ninguna abuelita la que tocaba la puerta de su casa, sino el lobo disfrazado, queriéndole engañar para devorarla. Eso, exactamente, son las sectas; el disfraz del diablo para devorarse, uno por uno a los incautos.
Para compartir:
1.- ¿Qué haces para cuidar y proteger tu fe y a tu familia ante el proselitismo y los engaños de las Sectas?
2.- ¿Qué aprendiste de los textos bíblicos mostrados en esta publicación?
Elaborado por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc
