Apologética en la Liturgia de la Palabra
Sábado, XXIX Semana del T. Ordinario
Lecturas del día: Ef 4, 7. 11-16; Sal 121; Lc 13, 1-9.
Comentario:
El Santo evangelio de hoy nos llevará a conocer una de las razones por la cual Jesús fundó Su Iglesia. Ella es la nueva ‘Higuera’ que Dios plantó en el mundo luego que vino a ver de los frutos de su antigua higuera; que la confío a los antiguos sumos sacerdotes de Israel, pero en lugar de higos, solo encontró abundante follaje.
Durante los tres años en que el Dueño de la plantación pasó a recoger frutos de la higuera vio sólo hojas, dice, san Ambrosio, (1) se refiere a los tres años de vida pública en los que Jesús recorría Jerusalén y sus alrededores, visitaba las sinagogas y examinaba a las autoridades religiosas de Israel, pero no encontraba frutos del reino de Dios sino sólo hipocresía y apariencias..; higueras con abundancia de hojas, pero estériles en higos. Por eso ««Dijo entonces al viñador: “Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro»»(Lc 13, 7-9).
Ahora, veamos cómo se llega a la sustitución y reemplazo de la vieja viña y de los viejos viñadores estériles, por la Iglesia y las autoridades que el Dueño de la viña puso al frente para la administración de los bienes del Reino de los Cielos.
Dice san Ambrosio:
«El primer pueblo de la sinagoga cayó como fruto inútil para que saliera el nuevo pueblo de la Iglesia, como de la savia de la antigua religión. Los primeros tallos que brotaron de Israel, como naturaleza vigorosa, bajo la sombra de la ley y de la cruz, en el seno de una y otra, tomando vida de su savia vivificadora (como los higos que maduran primero), aventajaron a todos los demás por la gracia de sus bellos frutos, de los que se dice *(Mt 19,28):* «Os sentaréis sobre doce tronos». Algunos, sin embargo, creen que esta higuera no es figura de la sinagoga, sino de la malicia y la iniquidad, pero su interpretación se diferencia de la anterior únicamente en que se toma el género por la especie.» (2)
Para quienes niegan que Jesucristo fundó una Iglesia y le puso al frente un Vicario Suyo.
Es impensable y absurdo que, habiendo puesto Dios autoridades terrenales para gobernar y recoger las cosechas de la antigua Viña de las doce tribus de Israel; al llegar la plenitud de los tiempos haya plantado una nueva Viña – la Iglesia – mucho mejor, fundada por su mismísimo Hijo en persona (Sal 87, 5), y que luego la haya dejado sola y sin vigilancia, expuesta al pillaje de bandidos. Son, Pedro (cf. Mt 16, 17-19; Jn 21, 15-17; Hb 13, 7-9), con sus legítimos Sucesores a través de los siglos, los nuevos y únicos viñadores autorizados por Dios en la tierra para cultivar y administrar su Viña…
¿Y cuáles son los frutos de la nueva Higuera, la Iglesia?
Su fruto es la Santidad, y sus higos, cada uno de los Beatos y Santos canonizados por la Iglesia a través de los siglos. Éste es un signo que demuestra que la nueva Viña está dando los frutos que la antigua Viña no dio, y que cada vez que el Dueño de la Viña pregunta por los frutos, ella no tiene mejor cosecha que mostrarle que la corona de la santidad que millares de sus hijos han alcanzado viviendo y pregonando la Fe Católica.
Para compartir:
1.- De Jesús no haber fundado su Iglesia, ¿cómo se podría hoy encontrar, cuál es su Viña?
2.- ¿Qué propósito tendrán quienes niegan a la única Iglesia de Cristo y a su Vicario el Papa?
Elaborado por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
1] Documento en línea. Cf. San Ambrosio, Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por versículos. 6. https://www.deiverbum.org/lc-13_01-09/
2] Ídem.
