Apologética en la Liturgia de la Palabra
Lunes, XXX Semana del T. Ordinario
Lecturas del día: Ef 4, 32 – 5, 8; Sal 1; Lc 13, 10-17.
Comentario:
Para hacerle creer a los católicos que deben guardar el sábado y no los domingos, los adventistas dicen que Jesús iba los sábados a las sinagogas, tal como leemos en el evangelio de este día. Pero, ¿por qué pasan de largo que la mayoría de los conflictos que Jesús tuvo con las autoridades religiosas de su época sucedieron ese día de la semana?
«Hipócritas», les dice Jesús, porque mandan a la gente a que no acudan los sábados a que los sanen sino cualquier otro día de la semana, pero no ponen inconveniente alguno en desatar en sábado su buey o su burro para llevarlos a abrevar (cf. Lc 13, 14-15).
«¿Ha prohibido la ley abstenerse de obras manuales en día de sábado, incluso de las que se hacen con la palabra y la boca? Entonces, no comas, ni bebas, ni hables, ni salmodies en sábado. Y si no lees la ley, ¿de qué te aprovecha el sábado? Además, si la ley ha prohibido las obras manuales, ¿es acaso obra de mano enderezar a una mujer por medio de la palabra?». (1)
Decía San Ireneo: (2)
«Queda, pues, claro que él [Cristo] libró y devolvió la vida a quienes creían con una fe semejante a la de Abraham, y nada hizo contra la Ley al curarla en sábado. La Ley, en efecto, no prohibía curar a los seres humanos, si incluso se les podía circuncidar en ese día (cf. Jn 7,22-23); más aún, ordenaba a los sacerdotes realizar en ese día su ministerio, y ni siquiera vetaba que se curara a los animales.»
» La ley sabática mandaba abstenerse de toda labor servil; es decir, de todo trabajo que se emprende por negocio y con deseo de lucro, o por otro fin terreno. En cambio exhortaba a llevar a cabo las obras del alma, que se realizan por el pensamiento o las buenas palabras para ayudar al prójimo. Por eso el Señor reprendió a quienes injustamente lo acusaban de curar en sábado. De este modo no rompía sino cumplía la Ley, actuando como Sumo Sacerdote que en favor de los seres humanos vuelve propicio a Dios, limpiando a los leprosos, curando a los enfermos y dando su vida, a fin de que el hombre exiliado escape de la condena y sin temor regrese a su heredad.»
Distorsión de la moralidad cristiana:
Infinidad de incoherencias morales las obligan también los dirigentes adventistas a sus seguidores, y caen, igualmente, en un juego maligno de ambigüedades inmorales: ven como pecado grave hacer obras de bien el sábado y, como conducta irreprochable, el oponerse a realizarlas (pecados de omisión).
¿No era menester que el paso a una nueva Alianza dejara sin efecto una ley que los doctores de la ley y demás autoridades religiosas judías convirtieron en impracticable, adulterada e inicua, y llevase al hombre a la fuente del verdadero descanso: la resurrección de Cristo y su victoria sobre la muerte?
Para compartir:
1] ¿Haz visto semejanzas entre fariseos y adventistas con este mismo precepto?
2] ¿Qué hizo Jesucristo respecto a esa Ley antigua?
Elaborado por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
1] Documento en línea: San Cirilo, in eadem Cat. Graec. https://www.deiverbum.org/lc-13_10-17/
2] Documento en línea: San Ireneo. Tratado: Jesús perfeccionó la Ley. Tratado contra las herejías, Libro 4, cap. 6. Ídem.
