Apologética en la Liturgia de la Palabra
Lunes, XXIX Semana del T. Ordinario
Lecturas del día: Ef 2, 1-10; Sal 99; Lc 12, 13-21.
Comentario:
Para desmontar las falsas doctrinas protestantes sobre la idolatría, hoy abordaremos una de las formas de hacerse presente este pecado en el mundo, entre católicos y, muy particularmente, dentro de las mismas sectas protestantes: la AVARICIA, el «DIOS» DINERO.
Evitemos, a toda costa, la ambición hacia aquellos bienes que, al obtenerlos, se vuelven «madre» de otros bienes, que luego de alucinar prosperidad y placer, nos ocasionan la ruina del alma, tanto en la tierra, como en la eternidad.
Dejo con ustedes las sabias palabras de San Ambrosio (1) sobre este tema:
- «Los hombres han de mirar más al patrimonio de la inmortalidad que al de las riquezas.»
- «En vano amontona riquezas el que no sabe si habrá de usar de ellas; ni tampoco son nuestras aquellas cosas que no podemos llevar con nosotros. Sólo la virtud es la que acompaña a los difuntos. Unicamente nos sigue la caridad, que obtiene la vida eterna a los que mueren.»
Y ¿de qué modo llama Dios a los que se dejan seducir por la idolatría de la opulencia y el dinero? Así les dice:
«¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?» Así es el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios.» (Lc 12, 20-21).
¿Cómo protegerse y liberarse del ídolo de la avaricia?
Reconoce, de palabra y con los hechos, lo que nos enseñó ayer la lectura del profeta Isaías, que sólo existe un único Dios (cf. Is 45, 1-5), y que no hay nada propio de lo cual podamos gloriarnos, pues, como dice el apóstol Pablo: «¿quién es el que te distingue? ¿Qué tienes que no lo hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿a qué gloriarte cual si no lo hubieras recibido?» (1Cor 4, 7).
Muy oportunas son estas recomendaciones de San Basilio:
«Considera bien, hombre, quién te ha llenado de sus dones. Reflexiona un poco sobre ti mismo: ¿Quién eres? ¿Qué es lo que se te ha confiado? ¿De quién has recibido ese encargo? ¿Por qué te ha preferido a muchos otros? El Dios de toda bondad ha hecho de ti su intendente; te ha encargado preocuparte de tus compañeros de servicio: ¡no vayas a creer que todo se ha preparado para tu estómago solamente! Dispón de los bienes que tienes en tus manos como si fueran de otros. El placer que te procuran dura muy poco, muy pronto van a escapársete y desaparecer, y sin embargo te pedirán cuenta rigurosa de lo que has hecho con ellos. Luego lo guardas todo, puertas y cerraduras bien cerradas; pues aunque lo hayas cerrado todo, la ansiedad no te deja dormir…» (2)
Para compartir:
1.- ¿Por qué es tan peligrosa la idolatría del dinero y la avaricia?
2.- ¿Cómo liberarse de ella?
Elaborado por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
1] Documento en línea: «Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por versículos». San Ambrosio, 13-21. https://www.deiverbum.org/lc-12_13-21/
2] Documento en línea: San Basilio, Homilía: «Sus graneros estaban llenos, pero su corazón no estaba saciado.» Homilía 6, sobre las riquezas : PG 31, 261 s. https://www.deiverbum.org/lc-12_13-21/
