Apologética en la Liturgia de la Palabra
Martes, XVII Semana del Tiempo Ordinario. Ciclo C
Lecturas del día: Jr 14, 17–22; Sal 78; Mt 13, 36–43.
Comentario:
Causa tristeza contemplar el abandono en que se encuentra el campo sembrado por grandes misioneros católicos, y ver a millares de católicos entregados y prostituyendo su fe en la apostasía detrás de las sectas protestantes, de Mahoma, de las ideologías o de la brujería y el ocultismo.
Ante este doloroso escenario, oremos como el profeta Jeremías diciendo: “¿Es que has desechado a Judá?, ¿o acaso te has hastiado de Sión? ¿Por qué nos has herido, sin esperanza de cura? Esperábamos paz, y no hubo bien alguno; el tiempo de la cura, y se presenta el miedo” (Jr 14, 19).
También sucede hoy lo que dijo el profeta Jeremías: “Hasta el profeta, hasta el sacerdote vagan por el país desorientados” (Jr 14, 18). Muchos son los sacerdotes católicos que, en lugar de cuidar y defender el depósito de la fe, han dado cabida en sus corazones al lobby gay, a creencias protestantes, a corrientes de la Nueva Era, entre otras. Tuve que presenciar, personalmente, durante una procesión diocesana con la imagen de la Inmaculada Concepción, cuando varios sacerdotes entre ellos decían: “¡Allá van esa cuerda de idólatras detrás de ese yeso!”.
Supe de un caso en México, de un sacerdote párroco que prestaba el templo y los salones parroquiales a las sectas protestantes y a los budistas para que hicieran sus actividades proselitistas y convocaba a los feligreses a participar, con la excusa de que hay que practicar ecumenismo. También tuve que consolar y fortalecer en la fe a una familia venezolana de mi parroquia que migró a otro país suramericano, luego que fueron a un monasterio benedictino buscando vivir un retiro espiritual y salió de allí muy decepcionada, ya que ésta fue la oferta que encontraron en la cartelera:
Los encuentros “Contemplen y quedarán radiantes” rompen con el esquema tradicional de retiros. Lo que se propone aquí, es una introducción de una palabras cada día, para contemplar íconos, vivir meditaciones con sonidos musicales, oliendo fragancias, escuchar en nuestro ser, cuerpo y alma, vibraciones con presencias”.
Naciones enteras que eran cristianas católicas andan ahora plagadas de idolatría y apostasía. Estamos ante una generación que desprecia la verdad y prefiere las propias apetencias. ¿Cuándo reconocerá su pecado y rogará a Dios diciendo: “Reconocemos, Yahvé, nuestras maldades, la culpa de nuestros padres; que hemos pecado contra ti.”? (Jr 14, 20).
El santo Evangelio nos lleva ante la paciencia y prudencia con que Dios sigue de cerca la infidelidad de sus hijos. Si le preguntásemos, “Señor, ¿Por qué no arrancas del sembrado tanta cizaña que está tapando y destruyendo al trigo?. Él nos responde diciendo:
“Él respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga” (Mt 13, 37-43).
Para compartir:
1.- ¿Por qué es más correcta la paciencia, la prudencia y la justicia de Dios, que la precipitación, la desesperación y el juicio de los hombres?
2.- ¿Qué significan los elementos dados por nuestro Señor Jesucristo en la parábola del trigo y la cizaña?
Elaborado por:
P. Héctor Pernía, mfc.
