Apologética en la Liturgia de la Palabra
Jueves, XXXII Semana del Tiempo Ordinario. Ciclo C
Lecturas del día: Flm 1, 7–20; Sal 145, 6–10; Lc 17, 20–25
Comentario:
La primera lectura y el evangelio tienen dos importantes revelaciones, muy útiles para rebatir y sacar del error a grupos protestantes que pretenden hacer creer que está prohibido por Dios decirle “padre” a los sacerdotes, e incluso, a los propios padres de familia, y viven anunciando fechas de la segunda venida de Cristo.
¿Por qué se le dice “Padre» a los sacerdotes?
Observemos la evidencia del primer capítulo de la carta de Pablo a Filemón. Pablo le encomienda que reciba y acoja a Onésimo en la comunidad cristiana que se reúne en su casa, y lo presenta como hijo suyo; engendrado, no en la carne, sino en el espíritu: “ahora preso de Cristo Jesús. Te ruego en favor de mi hijo, a quien engendré entre cadenas, Onésimo, que en otro tiempo te fue inútil, pero ahora muy útil para ti y para mí. Te lo devuelvo, a éste, mi propio corazón” (Flm 1, 9-11).
Pablo dice que engendró a Onésimo en la cárcel; es decir, se reconoce como padre suyo en el espíritu por haberlo iniciado en la fe; pues ¿cómo podría serlo en la carne en tan sólo unos días en que compartieron juntos la cárcel, si para engendrar carnalmente necesita primero una mujer que quede embarazada, los meses de espera hasta el nacimiento, y los años para hacerse adulto? Sin embargo, hablando en términos espirituales, Pablo lo presenta como hijo suyo.
Tenemos dos maneras de ser «padre»; así como tenemos, también, dos maneras de ser «hijo:» en la carne y en el espíritu. Del mismo modo que Pablo inició en Cristo a Onésimo, los sacerdotes lo hacen en cada nuevo bautismo que celebran, en cada nuevo hijo de Dios que instruyen e introducen en los caminos de la vida cristiana. Cada uno, por lo tanto, ha de reconocer no solo sus padres carnales, sino también, sus padres espirituales, obedecerlos y agradecerles que hayan sido sus progenitores en Cristo: padrinos, catequistas, sacerdotes, entre otros.
Ante sectas que viven anunciando fechas de la venida de Cristo:
Seguid las indicaciones de Cristo:
«La venida del Reino de Dios no se producirá aparatosamente, ni se dirá: «Vedlo aquí o allá», porque, mirad, el Reino de Dios ya está entre vosotros.» (…) Y os dirán: «Vedlo aquí, vedlo allá.» No vayáis, ni corráis detrás. Porque, como relámpago fulgurante que brilla de un extremo a otro del cielo, así será el Hijo del hombre en su Día.(…)” (Lc 17, 20-25).
“Este tiempo no puede conocerse ni por los hombres ni por los ángeles, como el de la encarnación, que fue anunciado por los vaticinios de los profetas y la voz de los ángeles. Por esto añade: «Ni dirán: Helo aquí o helo allí»”. (1)
No corras detrás de falsos profetas. Sea fiel a la voz de tus padres y antecesores en la fe. Tienes guías y dirigentes que Cristo puso al frente de su Iglesia para pastorearte, no deberías estar dando más atención y crédito a voces de extraños que Cristo nunca llamó ni envió para administrar y dar a conocer los misterios de su Reino.
Para compartir:
1.- ¿Por qué se le dice “padre” a los sacerdotes?
2.- ¿Qué debemos tener presente ante quienes inventan fechas de la segunda venida de Cristo?
Elaborado por:
P. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
(1) “Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por versículos”, Beda, 20-21. deiverbum.org/lc-17_20-25/
