Apologética en la Liturgia de la Palabra
Jueves, XV Semana del Tiempo Ordinario. Ciclo A
Lecturas del día: Ex 3, 13 – 20; Sal 104, 1 .5. 8-9. 24-27; Mt 11, 28 – 30
Comentario:
“Vengan a mí…” “Tomen mi yugo…”.
Son dos frases que aparecen en el texto del Evangelio de hoy y que muestran una de las grandes enseñanzas centrales de la Buena Noticia.
Ya en el Antiguo Testamento, la frase “Vengan a mí, dice el Señor” era una constante en las expresiones de los profetas, quienes también decían “Vuelvan a Dios con todo el corazón” y el hecho de que Jesús las pronuncie sin una referencia a una tercera persona es uno de los signos más claros de su Divinidad, a la vez que su promesa de Salvación se mostró tantas veces en sus obras y milagros.
“Tomen mi yugo”, es – de hecho – una expresión excelente de lo que es la Gracia, que es el Don de la Salvación por su Muerte y su Resurrección y que nos hace capaces de existir como Nuevas Creaturas. Este yugo es suave y ligero comparado con el pecado y sus consecuencias y, aunque el Discípulo de Cristo puede ser atacado por quienes rechazan su Buena Noticia y quieren vivir oprimidos por el pecado, sin embargo, es capaz de ir adelante porque su Maestro ha cargado la Cruz y va delante de él para darle ejemplo.
Este yugo hace posible que la Ley ya no sea vivida según la carne, sino según el Espíritu (Cfr. Romanos 6 y 7) y, por consecuencia, es una Libertad no como la que engañosamente promete el mundo para terminar imponiendo su carga insoportable, sino que hace que el Cristiano por nada ni nadie cambie a Aquél que lo ha amado.
Un Cristianismo que no proclamara el yugo de Cristo como el de muchos teólogos «católicos» libertinos o el de otros muchos predicadores protestantes o coachings de la «Nueva Era» no es verdadero ni pleno. Por tanto, asumamos gozosos este yugo y animemos a otros a hacerlo suyo también para que sean LIBRES Y PLENOS EN CRISTO.
Para compartir:
1. ¿Por qué muchos proclaman un Cristianismo sin Cruz?
2. ¿Qué aspectos de tu vida necesitan asumir con más decisión y entrega el yugo de Cristo?
Elaborado por:
P. Christopher Cortés, mfc
